La familia lucha por reunir los recursos que les permitan traer sus cenizas a casa. Conozca su historia.

Publicado por: Daniel Quintero Duarte
Un doloroso drama, del cual ya se completó un mes, afronta una familia residente en la vereda Rayitos, zona rural del municipio de Lebrija, Santander, tras el asesinato de Brayan Steven Acosta, de 24 años, ocurrido en la ciudad de Cochabamba, Bolivia.
Óscar Acosta, padre del joven, relató a Vanguardia que todo comenzó en agosto pasado, cuando su hijo decidió probar suerte y emprender un viaje por tierra hacia el país andino para trabajar en labores del campo. Durante su estadía, se mantenía en contacto constante con su familia y no dejaba pasar más de tres días sin informar, al menos por WhatsApp, cómo se encontraba.
“El 27 de diciembre fue la última comunicación con él. Había manifestado que se venía, que había ahorrado unos pesos y que se había comprado ropa. Que el clima no era el apropiado, que hacía mucho frío y le estaba haciendo daño, no estaba acostumbrado a la comida y que era mejor regresar”, indicó Óscar.
El 30 de diciembre, en vísperas de Año Nuevo, sus familiares intentaron comunicarse con él para saber cómo estaba o si ya regresaba, pero los mensajes no fueron recibidos y las llamadas nunca obtuvieron respuesta.
“Al pasar los días y no tener noticias de él, otro de mis hijos me preguntaba si algo le había pasado. Yo confiaba en que no, en que venía por ahí de camino. Ya el 7 de enero empecé a sentir malas espinas”, añadió el progenitor.
La familia Acosta empezó a buscar, a través de grupos en redes sociales y páginas web, números de autoridades y hospitales en Cochabamba para tratar de saber si algo le había ocurrido a Brayan.
Después de hacer múltiples gestiones y llamadas, lograron dar con un contacto de Medicina Legal en esa ciudad, donde recibieron la desafortunada información.
“Tras insistir una y otra vez, un funcionario nos atendió y nos informó que el 30 de diciembre habían ingresado dos cuerpos sin identificar, ambos extranjeros. Uno de ellos, de origen colombiano, fue reconocido por un tatuaje del Atlético Bucaramanga en la espalda. Ese era mi hijo. Se apiadaron de nosotros y hasta nos hicieron una videollamada; ahí lo confirmamos”, relató.
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¿Qué se sabe del asesinato de un santandereano en Bolivia?
Para el 14 de enero, Óscar comenzó a indagar qué pudo haber ocurrido y a adelantar gestiones ante distintas instituciones municipales, departamentales y nacionales, en busca de apoyo para la repatriación del cadáver.
“Las hipótesis de lo que les pasó, lo que nos dicen, es que probablemente los robaron, porque los encontraron sin prendas, a medio vestir, botados en un caño. La otra es que, como eran muchachos que no conocían la ciudad, estaban en una zona caliente de orden público y los confundieron o algo pasó”, aportó.
La Embajada de Colombia en Bolivia facilitó el contacto con funerarias, pero la familia no ha contado con los recursos para traer el cuerpo.
“La Embajada nos hizo el contacto con funerarias que nos cotizaron el traslado del cuerpo por $38 millones. Tomamos la decisión de traer las cenizas y nos están cobrando $11 millones, con todo y papeleo”, señaló.
Para lograrlo, esta humilde familia ha tenido que apelar a la solidaridad de los buenos corazones que se sumen a esta causa social y les ayuden a reunir los recursos necesarios. El próximo 1 de febrero se realizará una venta de mute en la vereda Cantabria, en Lebrija, con el propósito de alcanzar este objetivo.
“Hemos hecho actividades de venta de sancocho y papas rellenas, y los habitantes de las veredas se han solidarizado con nosotros. Estaremos vendiendo el mute y lo entregamos en cualquier parte del casco urbano del municipio”, concluyó.
Quienes deseen aportar pueden hacerlo a la cuenta Nequi 3108531220.















