El ataque del canino ocasionó serias lesiones en la piel y en los tejidos del brazo izquierdo de la menor de edad.

Publicado por: Daniel Quintero Duarte
Un completo drama vive una familia bumanguesa luego de que un perro pitbull, una raza considerada como peligrosa, le causó una grave lesión en el brazo izquierdo a una niña de 11 años.
El ataque tuvo lugar en momentos en que la menor de edad se desplazaba por uno de los pasillos de un edificio localizado en la carrera 22 con calle 13 del barrio San Francisco, en la capital santandereana.
“Yo vivo en el tercero piso, los dueños del perro en el quinto. La niña subía a llevar un vaso de la licuadora que una vecina nos había prestado. Estando ella en el pasillo, el perro salió del apartamento y se le lanzó a la tráquea, por suerte como ella es grande puso fue el brazo y ahí la agarró”, relató la madre de la afectada a Vanguardia.
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El hecho que generó más indignación para los familiares de la niña fue que el responsable del canino no actuaba, ni buscaba la forma que el animal soltara a la pequeña.
“Cuando la niña empezó a gritar yo subí a mirar, ahí el tipo sí reaccionó, separó al perro y lo guardó. En un comienzo, él tenía como miedo, no era capaz de hacer nada. Luego dijo que un niño le había abierto la puerta al animal y por eso se había salido, pero es mentira. Ellos lo dejaron salir al pasillo”, agregó la mujer.
La niña fue llevada de inmediato al Hospital Militar de Bucaramanga, donde le brindaron los primeros auxilios.
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Debido a la gravedad de la herida, la cual alcanzó a comprometer la piel y varios tejidos a la altura del antebrazo izquierdo, fue remitida al Hospital Universitario de Santander, HUS, en donde fue intervenida quirúrgicamente y estuvo internada durante seis días, hasta el pasado 26 de marzo.
Ya hay una denuncia
La mujer aseguró que ya instauró una denuncia por lesiones personales en la Fiscalía General de la Nación en contra de los propietarios del animal.
“Para completar, el perro no tenía el esquema de vacunación completo. Ellos no nos han querido ayudar con los gastos, la niña está deprimida por faltar al colegio, tiene mucho dolor. La Policía vino hasta acá a mirar y no se llevaron el perro. Todo sigue como si nada hubiera pasado”, concluyó la progenitora, quien le exige a las autoridades que intervengan.
Por lo pronto, cirujanos plásticos del mencionado centro médico evalúan si la menor de edad, quien continúa con su recuperación en su vivienda, deberá ser sometida a otras intervenciones quirúrgicas.














