viernes 28 de febrero de 2020 - 12:00 AM

Familia de Dilan pide que no cesen las labores de búsqueda de los desaparecidos

Acostado en una camilla de la Clínica Piedecuesta, Andrés Jaimes, padre de Dilan, agradeció por las muestras de solidaridad y pidió porque no cese la búsqueda de los desaparecidos tras la avalancha en Piedecuesta.
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Es un momento muy duro pero la gente se ha portado muy solidaria; en otras condiciones podré darles el tiempo que necesita cada quien para contarles cómo pasaron las cosas. En estos momentos hay mucha tristeza por el resto de mi familia que no se ha podido localizar, pero sé que vamos a encontrarlos”... Andrés Jaimes se ve golpeado, remolinos de lodo lo arrastraron casi un kilómetro cuando la noche del martes fueron sorprendidos por la braveza de la Quebrada Grande.

Pero quizá el dolor más grande lo lleva en el alma... Ese es difícil de sanar. Pasan las horas y aún no hay noticias de su esposa Ingrid y sus dos hijos de 5 y 2 años quienes también fueron arrastrados por la creciente.

Familia de Dilan pide que no cesen las labores de búsqueda de los desaparecidos

En una de las habitaciones de la Clínica Piedecuesta, un ‘pedacito de alegría’ lo acompaña. Es el menor de sus hijos, un pequeño de nueve meses, tez blanca, cabello crespo y ojos vivarachos... Es Dilan, ese niño que se convirtió en la esperanza en medio de la tragedia de Piedecuesta que ha dejado tres muertos, seis desaparecidos y decenas de personas damnificadas.

La búsqueda de los desaparecidos continúa. Este jueves, muy temprano, organismos de socorro, familiares y habitantes de las zonas afectadas, retomaron las labores.

Lea también: Video: Bebé hallado con vida entre el barro en Piedecuesta, una esperanza entre la tragedia.

María Eugenia Celis, la madre de Ingrid, es tan solo una de esas personas que han escarbado entre el lodo, escombros y palizadas, buscando a los desaparecidos.

Familia de Dilan pide que no cesen las labores de búsqueda de los desaparecidos

Se ve cansada, no hay cómo ocultar el dolor que la embarga desde que su hija Ingrid y sus nietos fueron arrastrados por la avalancha, a su paso por la vereda El Guamo.

Saca fuerzas de donde no hay para seguir buscando. Por instantes habla en presente de su hija y de sus nietos, quizá porque su corazón de madre guarda la esperanza de hallarlos con vida.

“Allá donde están excavando, de pronto estén ahí”, dice, al tiempo que da gracias por la vida de su nieto Dilan. “Es un milagro, mi Dios sabe por qué me dejó a mi chinito, de pronto por si mi hija no aparece”.

Familia de Dilan pide que no cesen las labores de búsqueda de los desaparecidos

Esboza una leve sonrisa mientras habla de su nietecito. “Dilan nació el primero de mayo del año pasado, ya casi cumple un añito. La hermanita (desaparecida) a pesar de sentir celos, lo quería mucho, le cantaba los pollitos cuando él estaba en el coche, le cantaba mucho”... Ya no aguanta más y saca toda esa tristeza convertida en lágrimas.

“Dilan es un niño muy despierto, muy vivo a pesar de la corta edad. Todavía no habla, no entiende lo que pasa, pero extraña a la mamita y a los hermanitos. El miércoles en la noche siempre molestó un poquito para dormirse porque le hace falta el pecho de la mamita”.

La triste llamada
Faltaban 10 minutos para la una de la mañana del miércoles cuando el teléfono de María Eugenia sonó. Era su yerno, Andrés.
“Me dijo, aló suegra, me pidió que le pasara a mi esposo. De repente escuché que mi esposo gritó, le quité el celular y pregunté, ¿qué pasó Andrés? -Me dijo-, suegra a Ingrid se la cargó la avalancha y se llevó a mis niños”; de inmediato emprendió camino desde Lebrija hacia Piedecuesta para ayudar en la búsqueda.
Pero, ¿qué ocurrió esa noche? “Mi yerno nos contó que eran las once, Ingrid estaba viendo una novela que le gusta, le dijo a Andrés que la acompañara al baño; luego se fueron de nuevo a la habitación y se acostaron, llovía duro”.
Rato después, “Andrés sintió que el agua estaba llegando, se bajó y ya le daba a las rodillas, fueron a salir pero la puerta estaba trancada con palos.
“Al no poder abrir la puerta, cogió a los tres niños y los subió al chifonier, era alto. Mi hija le decía, Andrés qué pasa, estaba desesperada; él para calmarla le decía ¡nada, nada!
“Cuando se fue la luz sintió el totazo, la casa se la llevó el río, veía remolinos, trataba de salirse pero se hundía más” y de ahí no se acuerda de más, no sabe cómo logró salir de entre ese ‘masacote’ con lo arrastró casi un kilómetro.
“He hablado con él, me dice que está mal, que no sabe qué hará si no aparece mi hija; es que llevaban juntos como nueve años”.
Por ahora la búsqueda sigue en el lugar donde las víctimas fueron arrastradas, y río abajo... Seis personas siguen desaparecidas, entre ellas Ingrid y sus dos hijos. Las familias solo esperan que la búsqueda y las ayudas no cesen.
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