No hubo capturados

Publicado por: Judicial
Todo comenzó cuando los uniformados llegaron a la cancha de fútbol del sector, luego de ser alertados sobre la presencia de algunos individuos en este escenario deportivo, quienes estarían en este lugar empacando y comercializando la droga.
La “visita” generó malestar entre los jíbaros y los vecinos, quienes con palos y piedras se lanzaron a “defender” su mercancía. Enfurecidos insultaron a los agentes y hasta los intentaron agredir físicamente.
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Se armó trifulca
Ante la posición desafiante de los residentes, quienes se negaban a permitir el ingreso de los uniformados y solo se empeñaban en obstruir el operativo. Y fue ahí que uno de los presuntos de los delincuentes se escabulló entre la multitud y huyó. Los disturbios se convirtieron en su principal cómplice.
Las autoridades al percatarse de lo sucedido iniciaron la persecución. Sin perderlo de vista, el hombre entró a una vivienda del sector, en la que habría dos personas más en la puerta empacando y dosificando el alucinógeno. Ya en ese momento, los uniformados, sin imaginarlo, se estarían convirtiendo en el “blanco” de un sujeto encapuchado que salió de una esquina de la cancha de fútbol y empuñando un arma en su mano comenzó a dispararles. Fueron varios los tiros que se oyeron y atemorizaron a los residentes del asentamiento humano Villas de Girardot, quienes prefirieron resguardarse en sus casas mientras la calma regresaba.
Debido a la situación, los uniformados se vieron obligados a responder los disparos y a llamar refuerzos; sin embargo, en medio de esta trifulca, los jíbaros escaparon por una zona boscosa y pese a la búsqueda exhaustiva que se realizó, no se logró dar con su ubicación.















