Es una ley importante para las mujeres, quienes son en su mayoría las más afectadas por las violencias intrafamiliares y que antes no podían denunciar por estos hechos a los ex. También porque la mayoría de las personas cuidadoras de la primera infancia, la tercera edad y hogares ajenos son mujeres.
Además del propósito de castigar de forma eficiente las agresiones que se den dentro de las familias y que afectan mayormente a mujeres, esta ley tiene más implicaciones desde el punto de vista jurídico. Sin ser profesional del Derecho, como defensora de los derechos de las mujeres, podemos entender y señalar la voluntad de evitar situaciones de revictimización y riesgos de manipulación y más violencias.
Se trata de mejorar y agilizar la atención y sanción a situaciones de VIF. Es interesante también el entendimiento de que la VIF no requiere de consanguinidad o unión marital o de hecho vigente para generar daños.
Finalmente, el Gobierno deberá “estructurar y elaborar una estrategia nacional de formación de familia dirigida a la prevención del maltrato y la violencia intrafamiliar”, y conformar una comisión de seguimiento a este delito.













