Mundo
Lunes 18 de agosto de 2014 - 12:01 AM

Sobreviviente de naufragio: “Fueron las 22 horas más horribles de mi vida”

“Han sido las 22 horas más horribles de mi vida”, afirmó el español Rafael Martínez, uno de los cuatro turistas de esa nacionalidad que viajaban en el crucero que naufragó el pasado sábado con 25 personas a bordo en aguas del sur de Indonesia.

Indonesia recurre mucho a los barcos para conectar sus más de 17 mil islas. Los sobrevivientes del accidente del sábado fueron trasladados a una casa cercana a la localidad de Bima. (Foto: EFE/VANGUARDIA LIBERAL)
Indonesia recurre mucho a los barcos para conectar sus más de 17 mil islas. Los sobrevivientes del accidente del sábado fueron trasladados a una casa cercana a la localidad de Bima. (Foto: EFE/VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: EFE

Martínez, periodista de la agencia Efe que estaba de vacaciones en la zona, y su pareja, son los dos españoles sobrevivientes confirmados por fuentes diplomáticas de ese país.

Junto a ellos están a salvo dos alemanas, dos hermanas inglesas, dos neozelandeses, una holandesa y un francés.

Martínez y su pareja nunca llegaron, en medio del frío, el hambre, los calambres, las medusas y el cansancio, a perder la esperanza del todo, explicó desde Bima, en la isla de Sumbawa, adonde fueron trasladados los náufragos.

La pareja contrató un crucero de cuatro días que partía de la isla de Lombok hacia oriente, costeaba Sumbawa y concluía en la de Komodo.

Pese a que se presentaba como un viaje de recreo y placer, que zarpó el pasado jueves, Martínez detalló que era “un barco de madera muy antiguo, sin ninguna seguridad, sin GPS, ni radio ni ningún instrumento de navegación” y ya el primer día “encalló en un arrecife de coral”, aunque pudo continuar el viaje gracias a la ayuda de “un segundo barco”.

El incidente sucedió cuando solo llevaban seis horas de viaje y dejó cierta inquietud entre los 20 turistas, que dormían y tenían todas sus pertenencias en cubierta.

“No sabíamos si el barco quedó dañado, porque todos escuchamos un golpe”, explicó el español, quien detalló que el segundo día la situación empeoró “con olas de hasta tres metros” y la nave “se movía muchísimo”. No obstante, reclamaron chalecos salvavidas, aunque en aquel momento aún no habían descubierto que algunos mantenían la cabeza fuera del agua y otros no.

“Sobre las dos de la madrugada, el guía subió a cubierta y anunció que había un boquete, que entraba agua y había que abandonar el barco; y ante la ausencia de señal de telefonía móvil, a la tripulación se le ocurrió hacer dos fuegos como señal de socorro”, explicó el español. Martínez dijo que en la popa también iba el combustible y entraba agua que se mezclaba con el carburante: “el agua no era muy fría, pero el viento era tremendo y estábamos congelados”.

Publicado por: EFE

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