Delitos de traición e insurreción prevé cadena perpetua, hecho que suscita preocupación.

Publicado por: Karol S. González Granados
El Consejo Legislativo de Hong Kong aprobó el martes el polémico proyecto de ley de seguridad nacional, según anunció el jefe Ejecutivo de la ciudad, John Lee. Esta ley entrará en vigor el próximo 23 de marzo.
El proceso legislativo finalizó este martes con una sesión del Parlamento de la ciudad, donde los 89 legisladores aprobaron el proyecto. Este busca abordar las lagunas de la Ley de Seguridad Nacional impuesta por Pekín en junio de 2020, tras las masivas protestas antigubernamentales que tuvieron lugar en la ciudad en 2019.
La regulación, establecida en el artículo 23 de la Ley Fundamental, ha generado inquietud en la Unión Europea y en naciones como Estados Unidos, Gran Bretaña y Australia. Estas expresaron su preocupación de que la nueva ley, combinada con la ley de seguridad nacional promulgada en Pekín, pueda limitar aún más los derechos y libertades en Hong Kong.
Esta legislación se ha aprobado de manera acelerada en tan solo 11 días, marcando el plazo más corto en el que se ha tramitado un proyecto de ley en la ciudad. A pesar de las voces críticas que han advertido sobre los posibles riesgos para las libertades civiles, el proceso avanzó rápidamente.
La nueva ley establece cinco nuevas categorías de infracciones, además de las que ya estaban en el texto de 2020: traición, insurrección, espionaje, sabotaje de la seguridad nacional e interferencia extranjera. Sus críticos la ven como el último paso de una amplia represión política que surgió a raíz de las protestas prodemocráticas de 2019.
El jefe de Seguridad de Hong Kong, Chris Tang, comparó la aprobación de la tercera lectura del proyecto de ley con el nacimiento de un bebé recién nacido, lo que le produce sentimientos encontrados después de tantos abortos involuntarios.
Tang destacó los esfuerzos tanto del Gobierno como del Parlamento en la promoción de la nueva normativa, pero atribuyó su éxito principalmente “al reconocimiento por parte de los residentes de la importancia de salvaguardar la seguridad nacional”.
El artículo 23 de la Ley Fundamental requiere que la ciudad promulgue sus propias leyes para prohibir cualquier acto de traición, secesión, sedición, subversión contra el Gobierno central o robo de secretos de Estado. Además, busca evitar que organizaciones políticas extranjeras realicen actividades en la ciudad y prohíbe a los grupos políticos locales establecer vínculos con sus homólogos extranjeros.
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La nueva legislación incluye crímenes que pueden resultar en una pena máxima de cadena perpetua. Estos incluyen traición, insurrección, incitación a miembros de las fuerzas armadas chinas a amotinarse, así como colaboración con fuerzas externas para dañar o debilitar infraestructuras públicas con el fin de poner en peligro la seguridad nacional.
Durante la sesión legislativa del martes, el jefe de Seguridad intentó aclarar algunas dudas sobre estos delitos.
Tang justificó el castigo de la sedición porque “las fuerzas contrarias a China han estado atizando con su odio y ensalzando la violencia para debilitar la conciencia respetuosa con la ley de los residentes y sembrar la semilla de la revolución de colores”.
El gobierno de la antigua colonia británica ha enfatizado la urgencia de promulgar un Decreto de Seguridad Nacional para cumplir con su obligación constitucional. Para ello, se necesita implementar una normativa local que aborde las deficiencias de la Ley de Seguridad Nacional impuesta por Pekín.
La parlamentaria Priscilla Leung explicó que son necesarios “límites legales mejor definidos que ofrezcan claridad”, y que la ciudad “debe declarar al mundo entero que se trata de una norma de alta calidad que se ajusta a los principios del derecho consuetudinario y cumple las normas internacionales”.
“Aquellos que experimentaron la violencia vestida de negro de 2019 saben que, sin una ordenanza de seguridad nacional completa, esto se convertirá en una ciudad sin ley”, recalcó.
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Hong Kong comenzó el proceso de promulgación de esta legislación el 30 de enero, con un período de consulta pública de cuatro semanas que recibió más de 13,000 propuestas. Según el gobierno, esta iniciativa contó con un apoyo ciudadano del 98%.

Desde que se presentó el proyecto de ley el 8 de marzo, un comité ha celebrado reuniones diarias en respuesta al llamamiento del líder de Hong Kong para aprobarlo “a toda velocidad”.
En el ámbito local, el artículo 23 ha sido recibido con poca oposición, aunque la organización prodemocrática “Liga de Socialdemócratas” ha expresado su preocupación por el posible impacto negativo en las garantías de libertades en la ciudad.
La última vez que se intentó aplicar el artículo 23 en Hong Kong fue en 2003, cuando alrededor de medio millón de personas salieron a las calles en oposición a esta iniciativa y en defensa de los valores democráticos.
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¿Por qué es necesaria la ley?
Según Lee, esta nueva legislación era necesaria para abordar las deficiencias de la ley de 2020.
Para el líder, votar a favor de esta ley era una “responsabilidad constitucional” de Hong Kong, como lo requiere la “Ley Básica”, la Constitución que rige en la isla desde que el Reino Unido devolvió el territorio a China en 1997.
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La ley “permitirá a Hong Kong prevenir, prohibir y castigar eficazmente las actividades de espionaje, los complots y trampas de los servicios de inteligencia extranjeros, la infiltración y el sabotaje realizados por las fuerzas hostiles”, declaró Lee.
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La nueva legislación también servirá para “prevenir eficazmente la violencia (...) y las revoluciones de color”, agregó, en alusión a las manifestaciones masivas prodemocracia que empezaron en 2019.
Lee, sancionado por Washington precisamente por su gestión en estas protestas cuando era jefe de la seguridad, calificó la nueva ley de “candado eficaz contra los ladrones”, en un contexto en que las autoridades quieren luchar contra “las amenazas de las fuerzas exteriores y del terrorismo local”.












