Elecciones en EE. UU han captado la atención internacional sobre quién representará el país en los próximos cuatro años, mediando diferentes conflictos que han llevado a escalada mundial. Por ello, Vanguardia entrevistó al exdiplomático estadounidense LawrenceJ. Gumbiner.

Publicado por: Karol S. González Granados
El próximo 5 de noviembre se llevarán a cabo las elecciones presidenciales en Estados Unidos, donde los votantes pondrán elegir no solo al futuro presidente que llegará a la Casa Blanca, sino también algunos escaños en el Congreso, por gobernaciones en 13 estados y múltiples cargos a nivel local.
Pero las últimas semanas de la política estadounidense han sido impredecibles y frenéticas: Un candidato presidencial blanco de un atentado, la renuncia de otro a pocos meses de las elecciones. En resumen, una campaña presidencial agitada, polarizante y controversial.
En los comicios se sitúa un expresidente republicano que quiere lograr su segundo mandato a la Casa Blanca y del otro lado, teníamos a un Jefe de Estado que buscaba la reelección del pueblo americano, una ventaja del cargo; sin embargo la titularidad para Joe Biden se convirtió en una carga.
En la mayoría de las encuestas los votantes afirmaban estar insatisfechos con el estado del país, señalando el mal funcionamiento del sistema político y económico, en conclusión, pedían un cambio.
Donald Trump es visto como el candidato del cambio. Según una encuesta de The Wall Street Journal, lo sitúa en un 49 % de aprobación e intención de voto. Pese al intento de asesinato, Trump ‘renació’ y se mostró como un hombre fuerte e “indestructible”, hecho que le dio mayor fuerza y ventaja de cara a las elecciones generales.

Sin embargo, todo dio un giro inesperado cuando Joe Biden anunció su retiro de la carrera presidencial y propuso a Kamala Harris, su vicepresidenta, y posible relevo de candidato.
Una mujer negra, con familia migrante y que ha sumado unos grandes hitos en su carrera política, cualidades que la exaltan como una buena opción frente a la realidad que vive el país norteamericano.
Con 47 % de aprobación e intención de voto, la exfiscal y exsenadora demócrata ha ido recortando la ventaja frente a Trump.
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Se espera que para septiembre próximo, Trump y Harris, en caso de ser elegida candidata, asistan a un debate decisivo que les permita fortalecer sus posturas y logren marcar la diferencia en esta frenética carrera por la Casa Blanca, cuyo desenlace se conocerá en menos de cuatro meses.
Vanguardia habló con Lawrence J. Gumbiner, licenciado en Humanidades, doctor en Derecho de la Universidad de California Hastings College of The Law JD y un exdiplomático de carrera para conocer su postura sobre el actual escenario político de EE.UU., lo que se avecina y qué significan estas cruciales elecciones para el mundo y América Latina.

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¿Cómo explicarle a una persona que un presidente que ha sido procesado judicialmente, puede ser presidente de Estados Unidos?
Bajo nuestro sistema de leyes, no es prohibido que alguien procesado en un fallo criminal pueda ser elegido presidente. Evidentemente, es un hecho que nunca ha sucedido hasta el momento en la historia de los Estados Unidos. Sin embargo, finalmente son los votantes quienes van a decidir si Donald Trump esta calificado para servir otra vez como presidente. Sus fieles seguidores piensan que los procesos judiciales han sido politizados y no son verdaderos procesos. Por ello siguen apoyándole a pesar de la decisión de la corte de Nueva York, la cuál es la única que ha declarado contra él hasta el momento.
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¿Cómo analiza Latinoamérica un cambio político de Joe Biden o un demócrata frente a Donald Trump? ¿Cuál sería su impacto?
Son candidatos que tienen estilos supremamente diferentes. Biden es un hombre colaborador, multilateral y entiende las variaciones en los temas que se deben balancear en las relaciones políticas con otros países. Por su parte, Trump es transaccional, unilateral y se enfoca en un tema a la vez o en el momento.
Ahora bien, hablando con honestidad es que para Trump ni para Biden, Latinoamérica ha sido una prioridad. En este momento, la prioridad de ambos ha sido el tema migratorio. En lo que respecta a Trump, esta es una cuestión en la aplicación de la ley en los Estados Unidos. Él ha prometido ser más estricto que nunca cuando vuelva al poder, buscando deportar a muchos migrantes con la ayuda de las fuerzas militares.

Por su parte, Biden ha sido relativamente estricto con el tema dando importancia a la política nacional, pero su enfoque ha sido más fuerte en enfrentar las “raíces” de los problemas en los países latinos y de dónde vienen los migrantes. Asimismo, ha puesto mayor esfuerzo en tratar de resolver problemas asociados a la falta de trabajo, violencia e inequidad. También ha cambiado el enfoque en la política contra la droga y el medio ambiente.
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En ese sentido, Trump va a ser mucho mas duro contra el tema del narcotráfico y las drogas, ejerciendo presión sobre los países de dónde proviene; pero no prestará atención a los temas relacionados con el medio ambiente y el cambio climático. Eso ha sido una parte importante de su política mundialmente, y particularmente en Latinoamérica.
¿Cómo sería volver a la política de Donald Trump, tanto para Estados Unidos como para Latinoamérica y el mundo?
Más que conservador, Donald Trump es populista e impredecible y para el mundo la falta de predictibilidad es muy difícil y nunca se sabe qué rumbo va a tomar. A él no le gustan los sistemas multilaterales, la ONU, ni la OEA y tampoco la Otan. El cree en las relaciones bilaterales, uno contra uno y siempre está convencido que puede lograr sus objetivos en cualquier discusión con otro país.
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De la misma manera, el candidato presidencial al Partido Republica no cree más en el proteccionismo económico, entonces se verán mas aranceles, especialmente contra China, lo que incrementará el conflicto y probablemente las diferencias entre los dos países. Pero Trump prestará más atención a la política nacional que internacional.
¿Considera que el tema de Donald Trump es un tema de respaldo al capitalismo absoluto más que a lo social?
No creo. Trump es un populista en lo económico y social. Como mencioné, es proteccionista, algo que comparten los sindicatos en los Estados Unidos, y en general cree en menos influencia del gobierno en la economía.
En lo social ha vuelto mas conservador tras los años, antes fue demócrata y amigos de Bill Clinton y muchos otros de Hollywood. Hoy día es más amigo de los cristianos y evangélicos. Energéticamente está en contra de los procesos DEI (Diversity, Equity, Inclusion por sus siglas en inglés) tanto en el sector público como privado.
Aunque no es anti-LGBT, no está a favor de tanta interferencia por parte del Gobierno para impulsar más leyes de protección y apoyo. En cuanto al aborto, está tratando de tener moderación, prudencia y neutralidad frente al tema, porque sabe que es una debilidad en las elecciones, ya que el público americano apoya el aborto en su mayoría.
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¿Qué giro o connotación le dio el intento de asesinato a Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos?
El atentado contra Trump, que afortunadamente no fue exitoso, le ayudó significativamente en su campaña presidencial. Las imágenes de él saliendo ileso, con sangre en la cara, y gritando “a luchar” son muy poderosas y refuerzan la imagen de un hombre fuerte, indestructible, casi mítico. Sirvió para crear simpatía y empatía hacia un hombre que normalmente no inspira esas emociones. Trump sale más fuerte que nunca como candidato gracias al atentado, lo que lo deja en una postura dominante.

Tras la renuncia de Joe Biden a la carrera presidencial, ¿cómo percibe una posible contienda electoral entre Donald Trump y Kamala Harris?
La entrada de Kamala Harris ha cambiado de manera drástica el ambiente de las elecciones. Con Biden, Trump disfrutó una ventaja significativa dado la diferencia en edad y la incapacidad de él para motivar la base demócrata. Ahora, Harris está entusiasmando a esa base, especialmente los afroamericanos y jóvenes. La campaña ahora va a depender de los “swing” states, especialmente Michigan, Pennsylvania y Wisconsin, es allí donde los demócratas tienen que ganarles para tener una oportunidad. Un punto a favor, es que Harris no ha sido tradicionalmente tan popular en los estados del medio oeste; su popularidad se centra en las costas y las ciudades grandes. Va a ser una lucha para ella ganar ese mundo de obreros, mayormente blanco. Trump todavía tiene la ventaja, pero no tanto cómo tenía con Biden.














