Claudia Sheinbaum fue elegida con la promesa de preservar el legado de López Obrador, pero hay matices entre ambos que acercan más a la presidenta a una “izquierda progresista”. Además expertos opinan que hay que esperar si se desmarca de su jefe político.

A semanas de entregar la Presidencia en México, Andrés Manuel López Obrador, Amlo, ha venido realizando un balance de su gestión de los últimos seis años en el poder y afirmó que no se equivocó en alguna decisión durante su Gobierno, que concluye este 30 de septiembre, por lo que se va con la “conciencia tranquila”.
De igual manera, el mandatario mexicano reconoció que le dejará “las bases de la transformación” a Claudia Sheinbaum, la presidenta electa. “Me da mucho gusto irme tranquilo porque es mi vida, es mi pueblo, es mi país, entonces dejarlo en buenas manos es una bendición, entonces yo estoy muy contento”, dijo.
Entre sus principales logros reivindicó la reducción de la pobreza, al citar en su último Informe de Gobierno oficial que 9,5 millones de mexicanos salieron de esta condición de 2018 a 2023, según el Banco Mundial.
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Asimismo, ha hecho algunas recomendaciones a la presidenta Claudia Sheinbaum, quien asumirá su cargo el próximo 1 de octubre, como por ejemplo que no es necesario que implemente una reforma fiscal para elevar la recaudación porque su política de austeridad y de combate a la corrupción es suficiente.
Además, le recomendó a su sucesora que el Gobierno siga con la inyección directa de capital a Petróleos Mexicanos (Pemex), que en esta gestión ha recibido 952.000 millones de pesos (49.352 millones de dólares) de Hacienda.

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Hay que recordar que Claudia Sheinbaum, es la primera mujer que va a posesionarse como presidente de los mexicanos, quien ganó con casi 36 millones de votos, prácticamente el 60 % del escrutinio final y que pertenece al mismo partido de su sucesor.
Mauricio Jaramillo, internacionalista y docente de la Universidad del Rosario, no cree que “haya un cambio de modelo sino que habrá un cambio de tono y de liderazgo, es decir, Andrés Manuel López Obrador tenía una manera de hacer las cosas muy personalista con las famosas alocuciones mañaneras, pero con Sheinbaum habrá un liderazgo más colegiado, más de partido, más de Gabinete y considero que habrá un mayor énfasis en el tema del cambio climático, por su formación y por lo que ha hecho”.
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En ese mismo sentido, Jaime Wilches, analista político del Politécnico Grancolombiano, precisa que los analistas coinciden en decir que habrá una continuidad del modelo político establecido por Andrés Manuel López Obrador, no obstante hay que tener cuidado con esta perspectiva porque si algo se ha demostrado en Latinoamérica es que los sucesores o delfines políticos pueden en algún momento tomar decisiones autónomas para desmarcarse de su jefe político.
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Pone de ejemplo Ecuador, en Colombia, en Chile y en Brasil, donde estos fenómenos incluso acarrearon que los que antes eran aliados, después se convirtieran en enemigos acérrimos dentro de la arena política y electoral.
Por tanto, apunta Wilches, hay que esperar que la nueva gobernante siga algunas de las políticas de López Obrador, pero empezarán otros sectores de interés y grupos de presión a generar decisiones o a pedirle acciones a la Presidenta para que puedan cambiar rumbos que sean necesarios, dentro de coyunturas que ya no tendrá el control de López Obrador de manejar, porque por supuesto la política es cambiante dinámica y los modelos económicos, más en estos tiempos están sujetos a distintas incertidumbres.

La Reforma Judicial y la llegada de Sheinbaum a Presidencia en México
En medio de este contexto de cambio de mando presidencial, trabajadores del Poder Judicial de la Federación (PJF), así como jueces y magistrados, extendieron el paro de sus funciones jurisdiccionales hasta el próximo 2 de octubre, al considerar que no existen condiciones para concluir su manifestación contra la recién aprobada Reforma Judicial.
Sin embargo, el presidente saliente López Obrador insiste en que “no hay fundamento legal” para frenar su iniciativa, aunque algunos juzgados concedieron amparos para evitar que se implemente.
Con este panorama, expertos han señalado que en nada podrá afectar la llegada de la nueva Jefe de Estado sino por el contrario es una demostración de la fuerza de Amlo antes de abandonar la Presidencia.
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El experto de la Universidad del Rosario explica que “la reforma judicial más allá de que sea viable a la nueva presidenta es un pulso en el que se impuso el Gobierno a través de la del apoyo popular”.
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Por su parte, Wilches opina que como la reforma fue aprobada ya finalizando el periodo de Amlo, la nueva Presidenta tendrá que tener un pulso muy equilibrado para intentar conciliar los intereses del partido que la eligió con las demandas que van a exigir las críticas al tema de la Reforma Judicial, donde la polémica de la elección popular de los jueces va a seguir levantando ampollas, e incluso ya está amenazando con tratados de libre comercio frente a países como Estados Unidos o pertenecientes a la Unión Europea.
El experto recuerda que en los tratados de libre comercio hay una instancia que se llama solución de controversias y si esa solución de controversias son administradas judicialmente por personas que fueron elegidas por voto popular y por intereses políticos, entonces eso va a movilizar a los mercados internacionales a que tengan incertidumbre frente a esas decisiones judiciales.
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Por tanto, a juicio de Wilches, este no es un tema sencillo al que apostó Andrés Manuel López Obrador, por supuesto ya firmó la reforma y está aprobada, pero está por verse los efectos y las bondades que decía manifestarse dentro de la justificación del texto.
Entonces, el escenario es de total incertidumbre y hay que esperar si la reforma funciona o será necesario que Sheinbaum haga modificaciones al texto que ya fue aprobado por Amlo.
















