Es una medida que reduce el impacto en los costos de estos productos y otros dispositivos electrónicos de alta tecnología.

En una nueva jugada dentro de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, el gobierno del presidente Donald Trump anunció la exclusión de teléfonos inteligentes, computadores y otros dispositivos electrónicos de los aranceles adicionales impuestos recientemente a productos chinos. Esta decisión busca suavizar el impacto que estas tarifas podrían tener en los consumidores estadounidenses, quienes dependen en gran medida de dispositivos tecnológicos importados.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos fue la encargada de difundir esta medida el pasado viernes en la noche. Según el anuncio, se otorgarán exenciones específicas a una serie de artículos electrónicos que ingresan desde China, los cuales estaban sujetos a un arancel global del 145 %, sumando los impuestos ya existentes y los más recientes. Con esta nueva directriz, se reduce parcialmente el alcance del paquete arancelario del 10 % anunciado a comienzos de mes y que se sumaba a otras medidas de presión contra el gigante asiático.
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Hoy, los chips, smartphones y ordenadores quedaron exentos del arancel del 145 %.
— Aecio 🇻🇪 (@AecioEscalante) April 12, 2025
EEUU no tiene como reemplazarlos, y si la "estrategia" de meterse en problemas continúa, podría haber a escasez de equipos.
Por eso Trump dio marcha atrás, hubo mucha fanfarronería. pic.twitter.com/xhkvneppf2
Aranceles, tensiones y represalias
Pese a esta flexibilización puntual, el resto de los productos chinos continúan enfrentando los gravámenes más altos. La administración Trump justificó este endurecimiento arancelario como parte de su ofensiva contra lo que considera prácticas comerciales desleales por parte de China, así como su presunta participación en la cadena de suministro internacional de fentanilo, un opioide sintético responsable de cientos de miles de muertes en Estados Unidos durante las últimas dos décadas.
El Presidente señaló que esta estrategia buscaba enviar un mensaje firme, aunque también reconoció que el panorama se había vuelto “pesimista” en los últimos días. “Pensé que la gente se estaba pasando un poco de la raya. Se estaban poniendo nerviosos”, afirmó desde la Casa Blanca.
Por su parte, China respondió con contundencia. Entre las represalias, anunció aranceles del 125 % a productos estadounidenses, lo que elevaría significativamente los costos de exportación hacia su territorio. Además, aumentó de forma progresiva sus tasas aduaneras, pasando del 34 % al 84 % en algunos sectores, medida que empezaría a aplicarse desde el 10 de abril.
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China no se queda atrás en la guerra comercial
Pekín también anunció restricciones culturales como parte de sus contramedidas, incluyendo una reducción “moderada” del número de películas estadounidenses que podrán proyectarse en sus salas de cine. Este es un golpe sensible para la industria de Hollywood, ya que China representa el segundo mercado cinematográfico más grande del mundo, y mantiene un sistema de cupos que limita la entrada de producciones extranjeras.
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En medio de esta creciente tensión, el gobierno chino ha reiterado su disposición al diálogo, siempre y cuando este se realice en condiciones de respeto mutuo. “La puerta está abierta, pero solo si se negocia en pie de igualdad”, afirmó He Yongqian, portavoz del Ministerio de Comercio.
Mientras tanto, el conflicto comercial sigue escalando y amenaza con repercusiones en diversas industrias, dejando en vilo el futuro de las relaciones entre dos de las principales economías del mundo.
















