Con la elección del nuevo papa tras la muerte de Francisco, surge la pregunta sobre el nombre que adoptará su sucesor. Cambiar de nombre es una antigua tradición del Vaticano que refleja la misión, inspiración o mensaje que desea transmitir el nuevo pontífice.

Publicado por: Agencia Efe
- El Vaticano busca al sucesor de Francisco y una de las incógnitas, además de la identidad del elegido, es el nombre que adoptará el futuro papa, una antiquísima tradición que suele servir como primera declaración de intenciones. Además: Indignación por foto de Trump vestido de Papa: Conferencia Católica lo acusa de burlarse de la fe
¿Será Francisco II? ¿Benedicto XVII? ¿Otro de los muchos Gregorio, Inocencio o León que se sucedieron a lo largo de la historia? Esto nadie lo sabe, pero especular o hasta apostar por eventuales nombres se ha convertido en una práctica habitual en estos días romanos.
Un total de 133 cardenales se encerrarán mañana en la Capilla Sixtina para elegir en un cónclave al sucesor del papa Francisco y el resultado no se conocerá hasta que el elegido se asome al balcón de la basílica de San Pedro para presentarse al mundo.

‘Sibi nomen imposuit’
La primera misión del designado será elegir un nombre papal y, para ello, aún dentro de una Sixtina entre aplausos, otro cardenal le preguntará si acepta el nombramiento y cómo desea ser llamado. Lea esto: ¿Quién es Robert Sarah? El cardenal que acusó de “herejía” el papado de Francisco
Después, desde el balcón de la basílica de San Pedro, se desvelará la identidad del nuevo pontífice con la fórmula en latín ‘Habemus papam’ y, tras anunciar su nombre de pila, revelará el pontificio: ‘Qui sibi nomen imposuit’ (que ha decidido llamarse)...
La tradición de que los papas cambien sus nombres al comienzo de sus ‘reinados’ surge en los albores mismos del cristianismo. El propio Jesús de Nazaret rebautizó a Simón como Pedro, el fundador de su iglesia y, por lo tanto, primero entre los pontífices venideros.
🎨⛪ La Capilla Sixtina, célebre por los frescos de Miguel Ángel, no solo es una joya del arte mundial, sino también el lugar sagrado donde se elige al nuevo Papa en cada cónclave. 🕊️👑 pic.twitter.com/PzEPtFvE9h
— Vanguardia (@vanguardiacom) May 1, 2025
No obstante, el origen de esta costumbre es mucho menos bíblica y bastante posterior en el tiempo, ya que en los primeros siglos de la iglesia los obispos de Roma usaron generalmente sus propios nombres, acompañado a menudo con sus lugares de origen. Tenga en cuenta: Los cardenales esperan un cónclave ‘exprés’ de dos a tres días
La usanza cambió en el año 533, en las ruinas del Imperio Romano, cuando el elegido, Mercurio di Proietto, decidió llamarse Juan II para no llevar la denominación de un dios pagano.
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Su pontificado duró dos años, hasta el 535, pero a partir de ese momento muchos de sus sucesores decidieron imitarle cambiando sus nombres de pila por el de apóstoles, mártires y otros jerarcas del cristianismo.

Toda una declaración
Con el paso del tiempo, esta práctica de la elección del nombre ha significado en muchas ocasiones toda una declaración de intenciones.
El argentino Jorge Mario Bergoglio sorprendió al estrenar en 2013 el nombre de Francisco en honor al santo de Asís. Después explicaría que fue el cardenal brasileño Claudio Hummes quien se lo sugirió al poco de ser elegido en el cónclave: “No te olvides de los pobres”. Se recomienda: Instalan la chimenea en la Capilla Sixtina para el cónclave que elegirá al nuevo Papa
Juan Pablo I (1978), fue el primero en unir dos nombres, recogiendo la herencia de sus dos influyentes predecesores, Juan XXIII (1958-1963) y Pablo VI (1963-1978), encargados de inaugurar y clausurar el revolucionario Concilio Vaticano II (1962-1965).
Y tras el fugaz reinado del ‘papa de septiembre’, pues gobernó solo durante 33 días, llegó el largo pontificado de Juan Pablo II.

Juanes, Gregorios, Leones...
Hasta la fecha, el nombre preferido por los pontífices de la historia ha sido Juan, el ‘discípulo a quien Jesús amaba’: se repite en 21 ocasiones. Le interesa: ¿Qué pasa si un cardenal revela secretos del cónclave? El Vaticano impone duras sanciones
Le siguen, con 16, los Gregorios, el último el benedictino italiano Bartolomeo Alberto (1831-1846), y los Benedictos, como el alemán Joseph Ratzinger (2005-2013).
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En una ocasión, Benedicto XVI justificó su decisión para seguir los pasos del “venerado” Benedicto XV, “que guió la iglesia en un doloroso periodo por la I Guerra Mundial” y para honrar a Benedicto de Norcia, patrón de Europa y Occidente.
Asimismo, los Clemente se han repetido en catorce ocasiones, los Inocencio y León en trece, los Pío en doce y, después, destacan los papas Stefano (9), Bonifacio (8) u Urbano (8).
¿Se sumará el futuro papa a esta lista o añadirá un nombre nuevo a la inmensa lista de pontífices de la historia? La respuesta solo se conocerá tras la ‘fumata’ blanca que anuncie el acuerdo, aunque puede que algunos de los cardenales llamados a votar y susceptibles de ser elegidos ya tengan alguna idea en sus propias mentes.


















