El exjefe de inteligencia militar de Venezuela, Hugo “El Pollo” Carvajal, se declaró culpable en una corte federal de Manhattan. Su admisión destapa las conexiones del chavismo con el narcotráfico y las guerrillas, y podría convertirse en un punto de quiebre para el régimen de Nicolás Maduro.

Publicado por: Redacción Mundo
Durante años fue el hombre en las sombras. El general que sabía demasiado. El espía que conocía los secretos más turbios del chavismo y que ahora, en Estados Unidos, ha decidido hablar. Hugo Armando “El Pollo” Carvajal, exjefe de inteligencia militar de Venezuela y figura clave del entorno de Hugo Chávez, se declaró culpable el pasado 25 de junio en un tribunal federal de Nueva York.
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Ante el juez Alvin Hellerstein, Carvajal aceptó haber participado en una conspiración de narcoterrorismo junto a las FARC y el llamado Cártel de los Soles. Admitió que facilitó, protegió y coordinó el envío de toneladas de cocaína hacia Estados Unidos mientras ocupaba uno de los cargos más sensibles dentro de la estructura del Estado venezolano.
Su confesión no solo confirma lo que muchos analistas venían denunciando desde hace décadas, la conversión de Venezuela en un narcoestado con vínculos guerrilleros y protección instituciona, sino que podría desencadenar nuevas investigaciones sobre actores políticos aún en el poder. “El Pollo” sabe mucho, y aunque no se ha formalizado un acuerdo de cooperación, su disposición a declarar abre la puerta a un testimonio de alto calibre político.
Según el expediente judicial, Carvajal participó en una operación de 2006 que movilizó más de 5,6 toneladas de cocaína hacia México, cargamento que luego fue introducido a Estados Unidos. No actuó solo. Lo hizo en coordinación con jefes de la antigua guerrilla colombiana, a quienes facilitó rutas, documentos oficiales y protección militar dentro de territorio venezolano.
Capturado en España en 2019 y extraditado en 2023 tras una batalla legal, Carvajal enfrentaba un juicio inminente. Su repentina declaración de culpabilidad a menos de una semana de iniciarse el proceso sorprendió incluso a la fiscalía, que ahora baraja la posibilidad de que su testimonio contribuya a nuevas imputaciones. El Departamento de Justicia ya lo catalogó como un “alto conspirador” dentro de una trama internacional de narcotráfico con vínculos en Irán, Cuba, Nicaragua y otros países aliados al chavismo.
La sentencia de Carvajal está prevista para el próximo 29 de octubre. Aunque enfrenta una condena mínima de 50 años y la posibilidad de cadena perpetua, la expectativa gira en torno a la información que pueda ofrecer a cambio de una eventual reducción de pena. Se trata, ni más ni menos, del hombre que diseñó la inteligencia del chavismo en su momento de mayor poder.
Su confesión, más que un hecho aislado, puede convertirse en la grieta por la cual comiencen a desmoronarse muchas de las estructuras que aún sostienen al régimen venezolano.














