Entre rituales centenarios y presiones de China, el futuro del linaje está en juego.

Publicado por: Laura Juliana Flórez
Este 6 de julio, el Dalái Lama cumple 90 años. Pero más allá de la celebración, su aniversario marca un momento clave para el budismo tibetano: encontrar a su sucesor. Una tarea que ya no es solo espiritual, sino también política. Lea también: El aterrador drama por un plato de comida en Gaza: más de 500 personas han muerto de hambre
Visiones en el lago sagrado: así empieza la búsqueda

Durante siglos, la tradición tibetana ha seguido un elaborado proceso para identificar la reencarnación del Dalái Lama.
La búsqueda inicia tras su muerte, con la ayuda del Oráculo de Nechung, un médium que en estado de trance puede revelar indicios sobre el lugar donde renacerá el líder espiritual.
Con esas pistas, una delegación de monjes viaja al lago sagrado Lhama La-tso, donde se medita en busca de visiones que orienten la búsqueda. La imagen de una casa, una letra o un paisaje puede ser la clave. Lea también: ‘Alligator Alcatraz’: Así es la prisión que Trump construyó entre caimanes para migrantes en Florida
Una vez hallada la región, los lamas investigan en secreto hasta dar con un niño que cumpla con ciertas señales físicas, como marcas especiales o características consideradas auspiciosas.
A ese niño se le somete a una prueba crucial: debe reconocer objetos personales del anterior Dalái Lama entre un grupo de réplicas y artículos desconocidos.
La desaparición que lo cambió todo

Pero el equilibrio de este sistema ancestral se quebró en 1995. Ese año, el actual Dalái Lama reconoció a un niño de seis años, Gedhun Choekyi Nyima, como el nuevo Panchen Lama, reencarnaciones. Días después, el niño desapareció junto con su familia. Nunca más se supo de ellos.
China impuso entonces su propio “Panchen Lama” y, desde entonces, el Partido Comunista ha promulgado leyes que le otorguen control sobre todas las reencarnaciones religiosas.
Publicidad
Esta movida fue vista como un intento de asegurarse el poder de decidir quién será el próximo Dalái Lama. Lea también: Murió Clark Olofsson, el criminal que inspiró el “síndrome de Estocolmo”
Frente a esta amenaza, el Dalái Lama ha comenzado a hablar abiertamente de romper con la tradición para evitar que su sucesión caiga en manos del gobierno chino.
En su reciente libro Voice for the Voiceless, planteó la posibilidad de elegir a su sucesor en vida, que este nazca fuera del Tíbet o incluso que sea una mujer.
En lo que sería su decisión más radical, también ha dicho que podría ser el último Dalái Lama de la historia, si eso impide que Pekín utilice la figura como una herramienta política.
Una batalla entre fe y poder

Mientras tanto, la comunidad budista tibetana en el exilio mantiene la esperanza. “Su Santidad ha dicho que vivirá 130 años”, declaró Tashi Lhamo, presidenta de la Asociación de Mujeres Tibetanas.
Esa afirmación, lejos de ser solo una creencia espiritual, funciona como una estrategia que busca ganar tiempo ante una situación cada vez más complejo.
Este martes comienza en Dharamshala, India, la conferencia religiosa más importante del budismo tibetano. Allí se espera que el Dalái Lama revele más detalles sobre su plan para la sucesión.
Publicidad
En juego no está solo el futuro de una figura espiritual, sino el de todo un pueblo que ha hecho de la fe su resistencia más poderosa.
*Con información EFE
















