La sentencia todavía no ha entrado en vigor y puede ser recurrida por el condenado, que permanece en prisión provisional desde que se produjeron los hechos, el pasado 16 de marzo.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Un tribunal en el este de Alemania emitió una de las condenas más severas permitidas por la legislación de ese país, tras evaluar un caso que generó conmoción pública por la violencia del acto y por las circunstancias en las que ocurrió. La decisión judicial, tomada este 27 de noviembre, ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la violencia de género y los límites de protección para las víctimas dentro de espacios públicos.
Un ataque en pleno transporte en movimiento
De acuerdo con la información difundida por las autoridades alemanas, el hecho tuvo lugar en marzo de este año dentro de un tranvía que se desplazaba por la ciudad de Gera. Mientras el vehículo seguía su ruta habitual, el hombre, de 47 años, roció a su esposa con gasolina y posteriormente le prendió fuego. En ese momento, los demás pasajeros reaccionaron activando la alarma de emergencia para detener la marcha, aunque el agresor aprovechó el instante de confusión para huir del lugar.
La víctima, una mujer de 46 años, sufrió quemaduras de tercer grado en la cara, el cuello y el torso. Debido a la gravedad de sus heridas, fue trasladada en helicóptero a un centro hospitalario, donde permaneció internada durante varios meses. El conductor del tranvía logró auxiliarla utilizando un extintor para controlar las llamas mientras llegaban los equipos de emergencia.
Un tribunal de Gera, en el este de Alemania, condenó este jueves a cadena perpetua a un hombre de 47 años por hallarle culpable de haber rociado de gasolina a su esposa y haberle prendido fuego en un tranvía de esa ciudad el pasado marzo.
— Última Hora (@UltimaHoracom) November 27, 2025
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Tribunal señala motivos de orgullo herido
El Tribunal de Gera concluyó que el acusado actuó movido por “bajos motivos”, según quedó registrado en la comunicación oficial entregada a los medios locales. Para los magistrados, el hombre consideraba que la víctima no tenía derecho a continuar su vida de manera independiente tras la separación de la pareja. La sala también determinó que el agresor se sentía “herido en su orgullo” por la decisión de ella de distanciarse, lo que configuró agravantes como alevosía y ensañamiento.
Tras una búsqueda inicial en la que la Policía pidió colaboración ciudadana, el hombre terminó entregándose al día siguiente de los hechos. Desde entonces permanece en prisión provisional.
Además de la cadena perpetua, el condenado deberá pagar una indemnización equivalente a 75.000 euros a la víctima. La sentencia aún no es definitiva, pues puede ser apelada por la defensa antes de quedar en firme.












