Su entorno rompe el silencio, descarta elecciones y cuestiona la legalidad del proceso mientras se conocen detalles de su reclusión.

Publicado por: Danilo Cárdenas
Desde el 3 de enero de 2026, la vida de Nicolás Maduro Moros cambió completamente: pasó de ser el presidente de Venezuela a estar en una cárcel de máxima seguridad en los Estados Unidos. Luego de una operación militar planeada al milímetro, Maduro fue llevado desde una base militar en Caracas al Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.
El hijo de Nicolás Maduro Moros, en declaraciones recientes, habló del estado de salud de su padre y además comentó que no se declarará una falta temporal, una jugada constitucional que evita que se puedan iniciar elecciones en Venezuela.
“El Tribunal Supremo de Justicia no legitima el secuestro y, por lo tanto, no declaramos la falta temporal, no se declara. Aquí no hay falta temporal, aquí no hay ningún lapso corriendo”, dijo a la AFP el diputado Nicolás Maduro Guerra al término de una sesión parlamentaria. “No está planteado elecciones”, afirmó.

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Maduro Guerra rechaza la extradición de su padre y confirma su estado de salud
La Constitución de Venezuela ordena que, ante la ausencia temporal del presidente, la vicepresidenta asuma como mandataria por un plazo de 90 días prorrogables.
En las declaraciones, Maduro Guerra también confirmó el estado de salud de su padre. Dijo que se encontraba de buen humor y además comentó que se está recuperando de una lesión de rodilla que sufrió el día de la intervención de Estados Unidos en Venezuela.
Maduro Guerra aprovechó la oportunidad para recordar que está en desacuerdo con la extradición de su padre y además la considera ilegal. “Todo lo que ha hecho Estados Unidos sobre Venezuela es ilegal, es írrito desde el origen”.

Así es el MDC Brooklyn, la cárcel de máxima seguridad donde permanece Nicolás Maduro
El MDC Brooklyn, inaugurado en 1994, es un centro de detención preventiva administrado por la Oficina Federal de Prisiones (BOP), con capacidad para hasta 1.600 internos en un edificio de nueve pisos. Cuenta con muros de acero, cámaras de vigilancia constante y pasillos internos conectados a tribunales federales para traslados seguros.
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Las celdas miden alrededor de 2 x 3 metros, o cinco metros cuadrados, y están equipadas con camas cucheta, inodoro metálico, lavabo y luces encendidas las 24 horas, con mínima luz natural. Maduro pasa 23 horas diarias confinado, con comidas en celda, una hora de ejercicio en área cerrada y duchas tres veces por semana; no hay contacto humano salvo con los guardias.
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Apodada “infierno en la Tierra” o “el hoyo”, la prisión enfrenta denuncias por hacinamiento, cortes de luz, falta de personal, insalubridad, violencia y atención médica deficiente. Exreclusos como Carlos Lehder describen un aislamiento extremo, sin muebles ni sol, con impacto psicológico.
















