La falta de energía dificultó reportes de daños tras el movimiento sísmico registrado en la madrugada.
Durante las primeras horas de este martes, una combinación de fenómenos naturales y fallas estructurales ha sumergido a la República de Cuba en una de las jornadas más complejas de su historia reciente. La población, que ya enfrentaba una situación energética precaria, se vio sorprendida por eventos que han limitado drásticamente la capacidad de respuesta de las autoridades y la comunicación de los ciudadanos con el exterior.
Los reportes iniciales indican que la zona oriental del país fue el epicentro de una actividad sísmica considerable. El Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (CENAIS) confirmó que el movimiento telúrico principal ocurrió a las 00:28 hora local.
Según el organismo técnico, el sismo tuvo una magnitud de 6,0 y se localizó a una profundidad de 20 kilómetros, situando el punto de origen en el mar, específicamente a 37 kilómetros al sureste del municipio de Imías, en la provincia de Guantánamo.
Crisis energética agrava la respuesta ante el sismo
Este evento geológico no ocurrió de forma aislada en la experiencia del ciudadano cubano. La madrugada estuvo marcada por una coincidencia crítica, el temblor se produjo en medio de un colapso total del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
⚡️ Operación del Sistema Eléctrico Capitalino | 12:00 AM
— Gobierno La Habana (@gobhabana) March 17, 2026
✅ 11 subestaciones
💡 22 circuitos → 78 692 clientes (56 MW), 9.1 % de la ciudad
🏥 22 hospitales energizados
⚠️ Restablecimiento gradual, según condiciones del SEN. #LaHabanaDeTodos pic.twitter.com/DqJoZluv3D
Estos apagones prolongados en la isla o como llamaron, “desconexión total”, cuyas causas exactas permanecen bajo investigación por parte de la Unión Eléctrica, dejó a más de nueve millones de personas sin suministro de energía, afectando simultáneamente los servicios de telefonía móvil y el acceso a internet. Además: La crisis en Cuba: apagones históricos y escasez de combustible para la aviación

La falta de iluminación y conectividad dificultó que los residentes de Santiago de Cuba y Guantánamo, las provincias donde el sismo se sintió con mayor intensidad, pudieran informarse sobre la magnitud del peligro o reportar daños materiales de manera inmediata.
Cabe destacar que este representa el sexto apagón nacional que sufre la isla en apenas dieciocho meses, una estadística que refleja el deterioro avanzado de las centrales termoeléctricas del país.
Antes de este fallo general, ciudades como La Habana ya registraban cortes programados de hasta 15 horas, mientras que en el interior del país el servicio era prácticamente inexistente por días consecutivos.
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Monitoreo internacional confirma fuerte actividad sísmica en Cuba
La magnitud del evento ha sido corroborada por diversas agencias internacionales, aunque con ligeras variaciones en sus mediciones técnicas. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) registró dos movimientos de importancia, el primero de magnitud 5,8 a las 00:28 horas, seguido por una réplica de 4,7 tan solo 15 minutos después.
Por su parte, el Centro Sismológico Europeo del Mediterráneo (EMSC) mantuvo cifras similares, reportando una segunda sacudida de 4,1. Lea también: Urgente: se registra fuerte temblor de 6.3 este viernes 13 de marzo

“La profundidad y la ubicación costera del sismo son factores determinantes en la percepción de la población”, indicaron fuentes técnicas, subrayando que la infraestructura cubana, debilitada por años de falta de mantenimiento y escasez de recursos, enfrenta un reto mayúsculo ante este tipo de desastres naturales. Se recomienda: Videos e imágenes: Dos fuertes sismos sacudieron a Cuba este domingo
Las autoridades cubanas no han emitido un balance oficial de víctimas o daños estructurales de gran envergadura, en gran medida por las barreras logísticas impuestas por el apagón masivo.
La comunidad internacional permanece atenta a la evolución de esta doble crisis que pone a prueba, una vez más, la resiliencia del pueblo cubano en un escenario de total desconexión y vulnerabilidad sísmica.















