La cooperación incluye inteligencia, vigilancia marítima y acciones contra redes transnacionales.

Una reunión de alto nivel entre funcionarios de ambos países marcó un nuevo capítulo en la cooperación antinarcóticos regional, en un momento en que Washington intensifica sus operaciones contra rutas de tráfico ilícito en el hemisferio.
La lucha contra el narcotráfico en el Caribe adquirió un nuevo impulso esta semana con una reunión de alto nivel celebrada en Santo Domingo entre autoridades antinarcóticos de Estados Unidos y República Dominicana.
El encuentro, impulsado desde Washington en un momento de creciente presión sobre las rutas del tráfico ilícito en la región, apuntó a consolidar una arquitectura de cooperación que va más allá del intercambio de información.

El subsecretario adjunto de Guerra para Políticas de Antinarcóticos y Estabilización de los Estados Unidos, Michael Buemi, se reunió con el presidente de la Dirección Nacional de Control de Drogas dominicana, José Manuel Cabrera Ulloa, para analizar los esfuerzos actuales y futuros en la lucha contra el narcoterrorismo.
Según informó la embajada estadounidense en Santo Domingo, las conversaciones giraron en torno a mejorar la efectividad operativa y la coordinación interinstitucional entre ambos países. Además: Video: DEA desmantela club en Colorado vinculado al Tren de Aragua y MS-13
“Desde la política hasta la operación, estamos alineando capacidades para negarles espacio, rutas y recursos” a las organizaciones narcoterroristas que amenazan la seguridad colectiva, indicó Michael Buemi, subsecretario adjunto de Guerra de Estados Unidos para Políticas de Antinarcóticos.
Trabajando Juntos 🇩🇴🤝🏼🇺🇸 https://t.co/PM88nADMro
— Dirección Nacional de Control de Drogas (@DNCDRD) March 19, 2026
Altos mandos militares se suman al diálogo bilateral
La amplitud del encuentro quedó reflejada en la delegación dominicana que participó. Además de Cabrera Ulloa, estuvieron presentes el director de la Dirección Nacional de Inteligencia, Luis Soto; el comandante general de la Fuerza Aérea, Floreal Suárez Martínez, y el comandante general de la Armada, Juan Bienvenido Crisóstomo Martínez. Le puede interesar: La DEA y la Policía desarticulan gigantesca banda que operaba desde Bucaramanga
La presencia de los jefes militares subrayó que la cooperación no se limita al ámbito policial, sino que involucra capacidades de inteligencia, vigilancia marítima y aérea.
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Los funcionarios discutieron formas concretas de mejorar los mecanismos para detectar, monitorear e interrumpir redes de tráfico ilícito, con miras a reforzar las prioridades compartidas frente a organizaciones criminales transnacionales y grupos terroristas que operan en la región.
La embajada de Estados Unidos destacó que República Dominicana es un miembro clave de la Coalición de las Américas contra los cárteles y un referente regional en seguridad hemisférica.
La DEA reabre su oficina tras un mes de cierre por corrupción
El diálogo se produce en un contexto cargado de señales políticas. Apenas una semana antes del encuentro, Estados Unidos anunció la reapertura de la oficina de la Administración de Control de Drogas en Santo Domingo, que había sido cerrada un mes atrás en medio de una investigación interna por corrupción.

La decisión de volver a abrir esa sede refuerza el compromiso operativo de Washington con la isla caribeña en un momento en que la presión sobre las redes narcoterroristas se ha intensificado a nivel continental.
Desde agosto de 2025, las fuerzas estadounidenses ejecutan una operación de ataques directos contra lanchas rápidas que, según el gobierno de Donald Trump, transportan drogas desde países ubicados al sur de Estados Unidos con destino a su territorio.
En ese marco, las autoridades dominicanas han destruido al menos 6.000 kilogramos de drogas en lo que va de 2026, una cifra que ilustra la magnitud del problema y el nivel de actividad operativa que mantiene la isla en su papel de socio estratégico.
Para Colombia y el resto de la región, el estrechamiento de esta alianza tiene implicaciones directas. Las rutas del narcotráfico que atraviesan el Caribe conectan zonas productoras del norte de Suramérica con mercados en Norteamérica y Europa, y cualquier presión sostenida sobre esos corredores inevitablemente reconfigura los flujos del tráfico ilícito que también afectan al país.















