La Guardia Revolucionaria de Teherán ordena evacuar sedes de firmas de EE.UU. ante represalias militares que iniciarían mañana a las ocho de la noche.

Publicado por: Redacción Mundo
El panorama geopolítico en Oriente Medio ha alcanzado un punto de ebullición que mantiene en vilo a los mercados internacionales y a las principales potencias globales. Tras un mes de hostilidades ininterrumpidas, el conflicto que enfrenta a la República Islámica de Irán con la coalición liderada por Estados Unidos e Israel ha entrado en una fase de imprevisible peligrosidad. Lo que comenzó como una ofensiva militar convencional se ha transformado ahora en una confrontación que escala hacia objetivos civiles y corporativos de gran envergadura, elevando el riesgo para miles de ciudadanos y trabajadores en la región.
Las recientes declaraciones provenientes de Teherán sugieren un cambio drástico en la estrategia de represalia iraní. Este giro se produce en un contexto de extrema fragilidad, donde las bajas de alto perfil y la destrucción de infraestructura estratégica han dejado al gobierno persa en una posición de contraataque total. La narrativa del conflicto ya no se limita a los campos de batalla tradicionales o a las instalaciones nucleares, sino que ahora apunta directamente al corazón del sector tecnológico y financiero que opera en la zona.
Alerta roja por ofensiva contra gigantes del sector
La Guardia Revolucionaria de Irán emitió un comunicado oficial este martes, 31 de marzo, en el que lanza una advertencia sin precedentes. El cuerpo militar de élite ha calificado a un grupo de corporaciones estadounidenses como “compañías terroristas espías”, señalándolas de ser piezas fundamentales en la logística de inteligencia y ejecución de operativos contra ciudadanos iraníes. Según el pronunciamiento recogido por la agencia Tasnim, estas instituciones son consideradas “objetivos legítimos” y serán blanco de ataques a partir de este miércoles, 1.° de abril, a las 8:00 p. m., hora local. Lea: Guerra con Irán pone en jaque el estrecho de Ormuz y alerta al mundo energético
La amenaza no es menor, pues incluye un listado taxativo de 18 empresas de renombre mundial. Entre las firmas señaladas se encuentran líderes de la industria como Apple, Google, Microsoft, Meta (matriz de Facebook e Instagram) y Amazon. El brazo militar iraní ha sido enfático al recomendar a los empleados de estas oficinas en Oriente Medio que se alejen de sus puestos de trabajo de manera inmediata para preservar sus vidas. La lista se extiende a sectores de defensa y finanzas, mencionando a Boeing, Intel, IBM, Nvidia, JP Morgan y Tesla, entre otras.
🇮🇷🇺🇸 | ÚLTIMA HORA: Irán afirma que ahora considera «objetivos legítimos» la infraestructura de empresas estadounidenses, incluyendo las pertenecientes a:
— Alerta Mundial (@AlertaMundoNews) March 11, 2026
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Incógnitas sobre el futuro de la vía diplomática
Este anuncio surge en medio de una guerra que estalló el pasado 28 de febrero, tras la muerte de Alí Jamenei, quien fuera el líder supremo de la nación. Desde entonces, Washington sostiene haber neutralizado el 70 % de la capacidad de producción de misiles y drones de Irán. Puede leer: Pakistán facilitará proceso de paz entre Irán y EE.UU.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto a su secretario de Guerra, Pete Hegseth, han proclamado avances significativos hacia el desmantelamiento del programa nuclear y armamentístico iraní, aunque la resistencia de Teherán ha sido feroz, incluyendo el cierre del estratégico estrecho de Ormuz.

A pesar de la retórica belicista, existen canales diplomáticos que intentan evitar un colapso total de la economía global, afectada por el bloqueo de las rutas petroleras.
Mientras el Pentágono asegura que las negociaciones “están ganando fuerza”, el presidente Trump mantiene una postura dual: por un lado, estudia la reapertura del estrecho de Ormuz mediante el diálogo y, por otro, amenaza con destruir la infraestructura energética iraní, incluyendo la terminal de la isla de Jark y las plantas desalinizadoras del país, si no se logra un acuerdo inmediato. Los próximos días serán, sin duda, el termómetro que defina si la región se encamina a una tregua necesaria o a una conflagración de escala incalculable.
















