El hecho ocurre en medio de una apertura progresiva del Ejército a las mujeres en distintos niveles.

Brasilia no es ajena a los hitos históricos, pero este miércoles vivirá uno que ha tardado casi cuatro siglos en llegar. Las puertas del generalato del Ejército de Brasil se abrirán por primera vez para una mujer, y lo harán no por mandato político ni cuota de género, sino como resultado de una carrera construida con rigor, estudio y décadas de servicio.
La protagonista de este momento es la coronel médica Claudia Lima Gusmão Cacho, una pediatra nacida en Recife, Pernambuco, que lleva casi 30 años recorriendo los hospitales, batallones y unidades de salud del ejército más grande de América Latina.
Su ascenso al rango de general de brigada fue oficializado mediante un decreto firmado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y publicado en una edición extraordinaria del Diario Oficial de la Unión. Además: Colombia moderniza su Fuerza Aérea: comprará aviones C-390 Millennium de última generación
Una trayectoria construida desde las aulas de medicina
Gusmão Cacho estudió medicina en la Universidad de Pernambuco, hizo su residencia en pediatría en el Instituto Materno Infantil de Pernambuco y luego sumó especializaciones en gestión hospitalaria.
Tiene una maestría en Administración Estratégica de la Salud de la Fundación Getulio Vargas, una de las instituciones académicas más reconocidas del país.

Ingresó al Ejército el 30 de enero de 1996, cuando la institución apenas comenzaba a abrir sus puertas a las mujeres en el área de salud. Desde entonces, ha pasado por estados tan distintos como Río de Janeiro, Pernambuco, Goiás, Río Grande del Norte y el Distrito Federal, ocupando cargos tanto en unidades militares como en centros hospitalarios estratégicos.
Dirigió el Hospital de Guarnición de Natal y el Hospital Militar de Campo Grande, y más recientemente se desempeñó como subdirectora técnica del Hospital Central del Ejército en Río de Janeiro. Ahora, con el nuevo rango, asumirá la dirección del Hospital Militar de Brasilia.
Su ascenso fue aprobado en febrero por el Alto Mando del Ejército mediante votación secreta, un proceso que evalúa tiempo de servicio, mérito profesional y desempeño en funciones de mando.
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Ante esa decisión, ella fue directa al hablar con la prensa: aseguró que no fue promovida por su condición de mujer, sino porque cumplió los criterios exigidos a lo largo de una carrera que habla por sí sola. Le puede interesar: Gemelos de padres diferentes: el fascinante caso de Brasil que sorprende a la ciencia

Un hito que llega en medio de transformaciones institucionales
El ascenso de Gusmão Cacho no ocurre en el vacío. Se inscribe en un proceso gradual de transformación de las Fuerzas Armadas brasileñas, que han ido ampliando la participación femenina en distintos escalones.
Aunque las mujeres representan hoy alrededor del 6 por ciento del total del Ejército, los avances de los últimos años han sido significativos. En 2012 se autorizó el ingreso femenino a la línea militar bélica, lo que abrió la posibilidad teórica de alcanzar los rangos más altos. Le puede interesar: Avión de Delta aterriza de emergencia en São Paulo tras estallido de motor: ¿Qué pasó?

Y este mismo año, el Ejército comenzó a incorporar mujeres al servicio militar inicial como soldados rasos, un espacio que hasta hace poco permanecía cerrado para ellas.
Entre las condecoraciones que acumula Gusmão Cacho figuran la Medalla Militar de Plata, la Medalla de la Paz, la Medalla Mariscal Hermes de Bronce con Corona y la Orden del Mérito Militar en el rango de Oficial, entre otras distinciones.
La ceremonia de este miércoles en Brasilia también verá la promoción de otros oficiales a distintos grados, incluidos generales de división y de Ejército. Sin embargo, ningún ascenso cargará el peso simbólico del de Gusmão Cacho, quien en una institución con cerca de cuatro siglos de historia se convierte en el primer nombre femenino en figurar en la nómina del generalato brasileño.

















