Totó la Momposina deja un legado que transformó ritmos tradicionales como la cumbia, el bullerengue y el mapalé en símbolos universales de la identidad cultural del Caribe colombiano.

Publicado por: Redacción Vanguardia
La muerte de Totó la Momposina marca el final de una de las trayectorias artísticas más importantes de la música latinoamericana. Durante más de seis décadas, la cantadora bolivarense llevó los sonidos ancestrales del Caribe colombiano a los escenarios más prestigiosos del planeta y transformó ritmos tradicionales como la cumbia, el bullerengue, el mapalé y el porro en símbolos universales de identidad cultural.
Detrás del nombre artístico estaba Sonia Bazanta Vides, nacida en Talaigua Nuevo, Bolívar, y criada en la región momposina, territorio atravesado por el río Magdalena y profundamente ligado a las tradiciones afroindígenas y campesinas que marcaron su obra.

Trayectoria artística de Toto La Momposina
Hija de músicos, creció rodeada de tambores, gaitas y cantos populares que desde niña aprendió a interpretar en fiestas patronales y encuentros comunitarios.
Con el tiempo, Totó se convirtió en una “cantadora”, figura esencial de las tradiciones orales del Caribe colombiano. Su voz poderosa, acompañada por la percusión y el baile descalzo que la caracterizaba, terminó siendo reconocida como una expresión auténtica de la memoria cultural del país.
Su carrera trascendió rápidamente las fronteras nacionales. En 1982, acompañó con su canto la ceremonia en la que Gabriel García Márquez recibió el Premio Nobel de Literatura en Estocolmo, una presentación que consolidó su reconocimiento internacional y la convirtió en embajadora de la cultura colombiana ante el mundo.
A partir de entonces, Totó la Momposina recorrió Europa, Estados Unidos y América Latina participando en festivales y grabando álbumes emblemáticos como La Candela Viva, Pacantó y La Bodega. Canciones como El pescador, Yo me llamo cumbia y La Candela Viva se convirtieron en himnos del folclor nacional.

Legado musical de Totó la Momposina
Su legado no solo radica en la interpretación musical. Totó fue también una investigadora y protectora de las raíces culturales del Caribe. Rescató tradiciones orales africanas e indígenas, promovió instrumentos ancestrales y defendió la conexión entre música, territorio, gastronomía, memoria y comunidad. Para ella, el folclor no era una pieza de museo, sino una manifestación viva que debía dialogar con las nuevas generaciones.
Esa visión le permitió experimentar sin perder autenticidad. Colaboró con artistas internacionales y se abrió a nuevas sonoridades, convencida de que la tradición debía evolucionar para mantenerse vigente. Participó en producciones junto a figuras como León Gieco, Víctor Heredia, Gilberto Gil, Pablo Milanés y Calle 13.
Publicidad
En 2013 recibió el Premio a la Excelencia Musical del Grammy Latino, reconocimiento que exaltó su aporte a la preservación y difusión de la música folclórica. También obtuvo un doctorado honoris causa otorgado por la Universidad Pedagógica Nacional por su contribución cultural y educativa.

Totó la Momposina, inspiración
La periodista Patricia Iriarte Díaz Granados, autora del libro Totó, nuestra diva descalza, definió a la artista como una visionaria que entendió la necesidad de acercar los sonidos tradicionales a los jóvenes. “Totó fue una guardiana de la tradición, pero al mismo tiempo se permitía experimentar”, escribió la autora al retratar a la mujer que logró que la cumbia y el bullerengue dialogaran incluso con el rock y las nuevas generaciones.
Esta biografía muestra con lujo de detalles a la alegre cantadora que, siempre acompañada de tambores y gaitas, interpretó cumbias, chalupas, chandés, porros, mapalés y bullerengues proyectando no solo el folclore caribeño sino el nombre de su país principalmente en Europa y en el resto de América.
Su despedida de los escenarios ocurrió en 2022 durante el Festival Cordillera, donde compartió tarima con Adriana Lucía y Nidia Góngora en un homenaje multitudinario a su carrera.
Con su muerte, Colombia pierde a una de sus voces más representativas, pero su legado permanece intacto en las gaitas, los tambores y los cantos que ayudó a preservar. Totó la Momposina no solo interpretó la historia cultural del Caribe: la convirtió en patrimonio sonoro del mundo.
Le puede interesar: Totó la Momposina cumple 85 años: una voz que honra nuestras raíces














