La Casa Blanca condiciona la entrega de recursos a través de la Iglesia católica mientras el Palacio de la Revolución denuncia una guerra económica.

Publicado por: Redacción Vanguardia
La tensa relación diplomática entre Washington y La Habana ha sumado un nuevo capítulo que pone a prueba la voluntad de diálogo en medio de una de las crisis más agudas que ha enfrentado la isla en las últimas décadas. Mientras los ciudadanos cubanos lidian con dificultades diarias en el suministro de servicios básicos, las declaraciones cruzadas entre ambos gobiernos han vuelto a encender el debate sobre la soberanía, la gestión política y el bienestar de la población civil en el Caribe.
Desde el norte del continente, el mensaje ha sido directo, planteando un escenario en el que la asistencia internacional se convierte en el centro de una disputa de narrativas. No obstante, la respuesta desde el Palacio de la Revolución no se ha hecho esperar, defendiendo la postura de un país que se declara en resistencia frente a presiones externas que condicionan su funcionamiento energético y financiero.
Una oferta millonaria con condiciones de entrega
El Gobierno de Estados Unidos formalizó este miércoles una oferta de ayuda humanitaria adicional valorada en 100 millones de dólares. Según el Departamento de Estado, estos recursos están destinados de manera directa al pueblo cubano, pero bajo una condición innegociable: la distribución debería coordinarse a través de la Iglesia católica y otras organizaciones independientes que Washington considera de confianza. El organismo, liderado por Marco Rubio, enfatizó que la decisión de aceptar o rechazar este apoyo vital recae exclusivamente sobre la administración de la isla.
Además de los insumos básicos, la propuesta estadounidense incluye el soporte para un servicio de internet por satélite que sea gratuito y de alta velocidad. Para la cartera diplomática norteamericana, esta asistencia busca mitigar lo que califican como fracasos de un sistema que ha empobrecido a la población, señalando que la falta de reformas significativas es lo que mantiene a los ciudadanos en una situación de vulnerabilidad extrema.
Estados Unidos reiteró este miércoles su oferta de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria para Cuba después de que las autoridades de La Habana tacharan de "fábula" el ofrecimiento que ya adelantó el secretario de Estado, Marco Rubio, la semana pasada.
— Telemetro Reporta (@TReporta) May 13, 2026
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La respuesta de La Habana ante la presión externa
Por su parte, el presidente Miguel Díaz-Canel rechazó tajantemente la narrativa de “estado fallido” y atribuyó la actual crisis a una “guerra económica” y al bloqueo energético que, según él, ha sido recrudecido por la administración de Donald Trump. El mandatario cubano denunció que la persecución contra cualquier nación que intente proveer combustible a la isla es la verdadera causa detrás de los dramáticos cortes de electricidad que afectan la jornada diaria de millones de personas.
Díaz-Canel defendió la gestión de su gobierno, asegurando que las carencias actuales son el resultado de un plan perverso diseñado para asfixiar la Revolución. A pesar de la dureza de sus palabras, el líder cubano reiteró que su país permanece abierto a un diálogo con Estados Unidos, siempre y cuando este se desarrolle en condiciones de igualdad y respeto mutuo, sin que la ayuda humanitaria sea utilizada como una herramienta para forzar cambios en su sistema político.














