El caso del imperio Mango sacude a una de las familias empresariales más influyentes de España.

Construyó uno de los imperios de la moda más reconocidos del mundo partiendo de los mercadillos de Barcelona, donde vendía camisas bordadas que traía de Turquía siendo apenas un joven inmigrante.
Isak Andic, fundador de Mango y uno de los hombres más ricos de Cataluña, con una fortuna estimada por Forbes en 4.500 millones de dólares, murió el 14 de diciembre de 2024 tras caer por un precipicio de más de 100 metros en la montaña de Montserrat, durante lo que parecía ser un paseo familiar para reconciliarse con su hijo mayor.
Meses después, lo que fue archivado inicialmente como un accidente de montaña se ha convertido en una investigación por homicidio que señala directamente a Jonathan Andic, el único acompañante de su padre en aquella excursión.
El pasado martes 19 de mayo, Jonathan fue detenido y compareció ante la jueza Raquel Nieto Galván, del Juzgado de Instrucción número 5 de Martorell, quien determinó que existen indicios suficientes para considerarlo presunto autor responsable de un delito de homicidio.
Tras pagar una fianza de un millón de euros, equivalente a aproximadamente 1,16 millones de dólares, quedó en libertad provisional con retiro de pasaporte, prohibición de salida del país y obligación de presentarse semanalmente ante el juzgado. Además: Hijo del fundador de Mango fue detenido por la muerte de su padre en España

Una huella, un teléfono borrado y versiones contradictorias
La resolución judicial, de 1.400 páginas, que permanecieron bajo secreto de sumario hasta momentos antes de la declaración del imputado, enumera al menos media docena de indicios que apuntan a una participación activa y premeditada en la muerte del empresario.
Uno de los elementos más llamativos tiene que ver con una huella encontrada en el único punto del recorrido que, según los técnicos, presentaba riesgo de caída.
La Unidad de Intervención de Montaña de los Mossos d’Esquadra realizó diez simulacros en ese lugar exacto y concluyó que, para reproducir esa marca, era necesario frotar la suela del calzado del fallecido con fuerza al menos cuatro veces en ambos sentidos, lo que descarta que se haya producido por un simple resbalón y apunta a una acción deliberada. Lea también: Sospechan del hijo de Isak Andic: investigan posible homicidio del fundador de Mango
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Del luto a la investigación penal por un sospechoso accidente de Isak Andic
Esto abre dos hipótesis: que padre e hijo hubieran forcejeado antes de la caída o que Jonathan hubiera producido la huella intencionalmente con el zapato de su padre ya sin vida.
La geolocalización del vehículo de Jonathan también contradice su versión. El hijo declaró haber visitado ese camino unas dos semanas antes, pero los datos de su automóvil lo ubican en la zona el 7, 8 y 10 de diciembre; es decir, en tres ocasiones durante la semana previa al día en que su padre cayó al precipicio. Para la jueza, esto constituye un indicio de posible premeditación.
A eso se suman las contradicciones entre las dos declaraciones que Jonathan prestó ante la policía. En la primera, el mismo día de la muerte de su padre, afirmó haberse adelantado varios metros mientras Isak se detenía a fotografiar el paisaje con su teléfono.
Sin embargo, la descarga del móvil del fallecido demostró que el aparato no fue utilizado en los momentos previos a la caída y fue hallado guardado en el bolsillo del pantalón.
En su segunda declaración, presentada el 31 de diciembre, Jonathan modificó esta versión. Las llamadas a los servicios de emergencia también reflejan relatos inconsistentes entre sí.

La herencia, el testamento y una reconciliación que nunca llegó
El trasfondo económico del caso es igualmente revelador. La jueza señala que el análisis de los mensajes de WhatsApp del imputado demuestra que la relación con su padre estaba marcada por lo que describe como una obsesión por el dinero.
Jonathan llegó a exigirle a Isak una herencia en vida, petición que el empresario terminó aceptando para preservar el vínculo con su hijo. A mediados de 2024, Jonathan supo que su padre planeaba cambiar el testamento para destinar parte de su fortuna a una fundación de ayuda a personas necesitadas, fundación que nunca llegó a crearse.
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Fue precisamente en ese momento cuando el hijo dio un giro repentino en su actitud y buscó la reconciliación, proponiendo la caminata por la montaña para hablar a solas.
La pareja de Isak, la golfista Estefanía Knuth, con quien el empresario llevaba seis años de relación al momento de su muerte, declaró ante la policía que padre e hijo mantenían fuertes disputas desde que Isak retiró a Jonathan de la dirección de Mango en 2018, tras un período de cuatro años al frente de la compañía marcado por pérdidas millonarias.

El empresario nombró entonces como CEO a Toni Ruiz, decisión que, según múltiples fuentes cercanas a la familia, generó un profundo resentimiento en el hijo.
También resultó sospechoso para la jueza un viaje relámpago que Jonathan realizó a Quito, Ecuador, entre el 24 y el 26 de marzo de 2025, justo cuando los medios informaban sobre la reapertura de la investigación judicial.
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A su regreso, cambió de teléfono y borró el contenido del aparato anterior, argumentando que se lo habían robado en Ecuador.
La defensa de Jonathan Andic sostiene que las conclusiones de la Policía catalana son interpretaciones sesgadas, basadas en mensajes sin contexto y de años atrás, y trabaja para desmontar el móvil económico planteado por la jueza.

La familia se pronunció con un comunicado en el que proclama la inocencia del imputado y asegura que no existen ni existirán pruebas legítimas en su contra. Jonathan anunció que, una vez estudiado el sumario completo, pedirá volver a declarar para responder a todas las partes.
Isak Andic había llegado a España siendo un niño de 14 años procedente de Estambul. Junto a su hermano Nahman y al empresario Enric Casi, levantó desde cero una marca que hoy cuenta con más de 2.900 tiendas en 120 países y emplea a 16.400 personas.
Su final, de confirmarse lo que investiga la justicia española, contrasta dolorosamente con la historia de esfuerzo y superación que definió su vida.

















