viernes 23 de octubre de 2020 - 12:00 AM

“Aquí se relajaron con el virus”: Bumanguesa cuenta cómo se vive la segunda ola en Francia

Francia está sintiendo con rigor la pandemia tras la llegada de la segunda ola del coronavirus en Europa, que empezó a confinar otra vez a la gente en su casa, mientras cada país lucha para contener su expansión.
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La segunda ola de la COVID cogió a los franceses muy despreocupados, haciendo fiestas y reuniones; sin usar mascarillas en la calle, sin guardar la distancia de un metro... en fin se relajaron con el virus”.

Este es el testimonio de Laura Uribe, una bumanguesa que emigró en 2004 a Estrasburgo, una pequeña ciudad del noreste de Francia de unos 277.000 habitantes, acerca del alarmante avance de la COVID-19 en el país galo, y en Europa en general.

Según ella, definitivamente la segunda ola del coronavirus “ya llegó” y teme que las próximas semanas sean difíciles.

Incluso la OMS ha advertido que Europa es la región donde más rápido está avanzando el virus, entre 130.000 y 160.000 casos por día.

Además: ¿Rebrotes o segunda ola de la COVID-19?

Después de una primera ola que provocó unos 30.000 muertos entre marzo y mayo, y un confinamiento general de dos meses de sus 67 millones de habitantes, Francia afronta en las últimas semanas un nuevo rebrote de la pandemia, con cifras récord de contagios: 32.000 en un solo día y una tasa de incidencia de 251 casos por cada 100.000 habitantes.

Para Laura, asistente en una escuela materna, la principal causa del aumento en los contagios es que la gente bajó la guardia y se hizo la de la vista gorda con las medidas de protección.

En el metro nadie respeta la distancia social, en la calle muchos no usan tapabocas, y es frecuente que las personas se reúnan a celebrar en discotecas o salir a comer, enumera esta profesional santandereana que incluso prefiere usar la bicicleta para ir a trabajar como medida de bioseguridad.

“No se ha tomado realmente conciencia; nos llevaron de un extremo a otro, de una pérdida total de libertad a una libertad sin control alguno”, especialmente en el verano, afirma Laura quien tiene a su cargo a 26 niños en su clase.

Menciona, por ejemplo, que en el colegio donde trabaja se reúnen al menos 10 compañeros en un mismo lugar. Y lo mismo pasa en los cines, almacenes, supermercados y bares.

Las cifras dan cuenta de la magnitud de la crisis sanitaria actual que sacude a Francia: Alrededor de 939.000 casos confirmados y 34.000 fallecidos.

Aunque Laura aclara que si bien se han reportado más casos que en la primera ola, la cifra de muertos es menor, pero es algo que no deja de preocupar.

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De hecho, comenta que el profesor de su hija contrajo el coronavirus así como varios compañeros de clase, por lo que ella tuvo que permanecer en cuarentena una semana para descartar el virus.

“Las iglesias ya abrieron y allí también la gente no guarda el metro de distancia”, señala esta bumanguesa de 48 años, quien advierte que ahora con la llegada del invierno, las personas se están enfermando además de gripe.

Para detener el imparable avance de la pandemia, el Gobierno francés ordenó la semana pasada el toque de queda en París y ciudades capitales, e incluyó multas y prisión. Pero ante la expansión del virus, ayer lo extendió a otros 38 departamentos del país europeo.

Sobre esta restricción, Laura considera que lo más probable es que se amplíe a Estrasburgo, y en ese sentido, dice que hay mucho inconformismo entre los franceses por estas medidas que califican de drásticas, porque hay quienes creen que están alarmando mucho, o que las cifras no son las reales.

Lea aquí: ¿Qué significa una pandemia?

A ella le preocupa que Alemania decida cerrar la frontera, ya que acostumbra a hacer mercado en el vecino país, pues es a mitad de precio. Hasta el momento solo permiten que crucen la frontera no más de 24 horas. Lo cierto es que algunos alemanes perciben a sus vecinos franceses como amenaza por la pandemia.

Pero el problema no es solo de Francia, gran parte del continente europeo lucha contra la segunda ola de un virus cuya curva de contagio sigue de manera ascendente, convirtiéndose en la tercera región con más infecciones, 8,3 millones, y la segunda en número de muertes, más de 260.000.

El desconfinamiento hizo mella

Lo que está sucediendo en Europa está relacionado con el hecho de que muchos países fueron efectivos cuando al inicio de la pandemia llevaron a cabo cierres muy eficientes logrando que el virus llegara a un nivel muy bajo de transmisión local, explica Laura Andrea Rodríguez, doctora en Epidemiología y profesora de la Universidad Industrial de Santander, UIS.

Precisamente estas acciones, añade la experta, permitieron controlar la enfermedad en ese momento, sin embargo, una vez se abrieron de nuevo las actividades sociales, aumentó la interacción entre las personas.

Tenga cuenta: ¿Inmunidad temporal de la COVID-19?

“Y todas esas personas que no tuvieron contacto con el virus inicialmente, que se llaman susceptibles, que en la mayoría de países se estima que dejó la primera ola fue de alrededor del 80 al 90%, entonces ahora, después del verano, empiezan nuevamente a tener una transmisión activa”, concluye la epidemióloga.

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Dato
En muchos países europeos, los contagios diarios superan los registrados durante los meses más duros de la pandemia.
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