martes 28 de enero de 2020 - 12:00 AM

Auschwitz, símbolo del horror nazi

La muerte de más de un millón de personas, en su mayoría judíos europeos, es uno de los capítulos más trágicos y vergonzosos de la historia del siglo XX.
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Arbeit macht frei” (“El trabajo libera”). Esta inscripción en alemán en la puerta de hierro a la entrada de Auschwitz, fue la ‘bienvenida’ con la que los nazis recibieron con amargo sarcasmo a los cerca de 1,3 millones de prisioneros que pasaron por este campo de concentración, y el final para el 90% de ellos, que antes que libertad, encontraron la muerte.

Auschwit-Birkenau, un territorio de 40 kilómetros cuadrados y antiguo cuartel de la monarquía austro-húngara, es el símbolo universal del genocidio nazi, construido en 1940 tras la invasión de Polonia por los alemanes.

En cinco años de funcionamiento, la Alemania nazi asesinó sistemáticamente en las temidas cámaras de gas a al menos 1,1 millones de personas, 960 mil de ellos judíos.

Fueron gaseados, obligados a trabajar sin descanso o pasar hambre hasta la muerte e incluso fueron víctimas de crueles experimentos médicos.

El 27 de enero de 1945, el ‘Ejército rojo’, como se conocían entonces a las tropas soviéticas, entraron al complejo de Auschwitz, poniendo fin a la mayor fábrica de la muerte del régimen nazi.

Para Julián Schvindlerman, profesor universitario y analista político internacional, la liberación del complejo de exterminio nazi Auschwitz-Birkenau mostró al mundo “el horror más increíble, ingresar al abismo más profundo, de la condición humana. Muchos sobrevivientes permanecieron en silencio durante un largo tiempo, para luego exteriorizar sus traumas, penas y dolores más agudos del alma”.

En su opinión, es inaudito que aún existen corrientes negadoras del Holocausto, que plantean que nada de esto ocurrió, o minimicen el hecho, e igualmente, señala que “el negacionismo es una forma moderna de antisemitismo, en tanto toma un acontecimiento oscuro de la historia judía para usarlo como arma de ataque en su contra”.

Por ello, este escritor argentino destaca que “estas conmemoraciones son cruciales para que las generaciones venideras conozcan la verdad. Cuando los hechos fácticos están bajo ataque, no hay más remedio que dar una respuesta educativa contundente”.

Sin duda, la lección más importante que de lejos deja el campo de exterminio de Auschwitz para la humanidad, cuando la cordura, la diplomacia y la política fallan y reinan el racismo, la intolerancia y la fuerza, es que el resultado es abrumador.

Y en la memoria colectiva de las futuras generaciones, debe quedar, además, como valiosa lección el mantener vivo el recuerdo del Holocausto, para que Auschwitz no se repita.

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