A lo largo de los años, el Premio Nobel ha sido un símbolo de excelencia en diversos campos, entre ellos la ciencia. Sin embargo, mientras algunas mujeres han sido reconocidas con este honor, otras han visto eclipsados sus logros por colegas masculinos. La historia detrás de estas mujeres es tanto de triunfo como de adversidad.

Publicado por: Redacción Ciencia
Desde que Marie Curie se convirtiera en 1903 en la primera mujer en recibir un Premio Nobel en Física, junto a su esposo Pierre Curie y Antoine Henri Becquerel, la ciencia ha sido testigo de cómo algunas mujeres han roto barreras en un mundo predominantemente masculino.
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Curie, de origen polaco pero nacionalizada francesa, destacó no sólo por este logro; en 1911 ganaría otro Nobel, esta vez en Química, convirtiéndose en la única persona en la historia en obtener Nobel en dos ciencias diferentes.

No obstante, por cada mujer reconocida, ha habido otras cuyas contribuciones fueron opacadas. Rosalind Franklin es un claro ejemplo. Su trabajo fue fundamental para descifrar la estructura del ADN.
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Sin embargo, fue eclipsada por James Watson y Francis Crick, quienes recibieron el Premio Nobel de Medicina en 1962. Aunque ellos mencionaron a Franklin en sus discursos, muchos creen que ella debería haber compartido el premio.
Jocelyn Bell Burnell es otro nombre que resuena en los pasillos de la injusticia. En 1967, esta astrofísica descubrió los pulsares, pero fue su supervisor quien recibió el Nobel de Física en 1974 por este descubrimiento.

Sin embargo, el panorama ha ido cambiando lentamente. En 2018, por ejemplo, Donna Strickland se convirtió en la tercera mujer en la historia en ganar el Nobel de Física, por su trabajo en la amplificación de pulsos láser de alta intensidad.
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La ciencia, como reflejo de la sociedad, ha estado plagada de desigualdades. Las mujeres han luchado, y siguen luchando, por su lugar y reconocimiento. El Premio Nobel, aunque prestigioso, ha sido testigo y, en ocasiones, parte de este proceso de marginación. Es esencial que se sigan reconociendo y valorando las contribuciones de las mujeres en la ciencia, garantizando que su trabajo brille con luz propia en la historia de la humanidad.
















