Mañana se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de las Desapariciones Forzadas, un crimen de lesa humanidad que consiste en la privación ilegal y por tiempo indefinido de la libertad de los individuos.

Publicado por: Europa Press
Países de todos los rincones del planeta han sido acusados de desaparición forzada por parte de organizaciones defensoras de los Derechos Humanos (DDHH), que intentan reivindicar la gravedad de estos crímenes y denunciar la impunidad de sus agresores, quienes rara vez acaban respondiendo ante la Justicia.
En la conmemoración de este año, Amnistía Internacional (AI) recopila en un informe los casos más destacados de los últimos años, comenzando por uno que ha vuelto a adquirir especial relevancia en las últimas semanas: la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa (México) en 2014, considerada finalmente como un “crimen de Estado” que desembocó en la detención de decenas de personas.
La desaparición forzada es un delito que no conoce de fronteras, desde Qatar a la Autoridad Palestina pasando por Turkmenistán, ni géneros, como demuestran las 12.984 mujeres desaparecidas en Perú en 2021, ni de bandos en conflicto, como demuestra la presencia en la lista de AI de países como Siria, Yemen, Rusia o Ucrania, cuyas respectivas autoridades están acusadas de las desapariciones de decenas de personas en Chechenia o en la región ucraniana del Donbás, desde 2014 hasta 2016.
Amnistía hace especial hincapié en la complejidad de un crimen concebido para infundir dolor a las víctimas, y terror e inseguridad a sus allegados y al conjunto de la sociedad; una herramienta silenciosa, de cifras esquivas, que multiplica el control de las autoridades sobre una población convencida de que ellos podrían ser los siguientes, borrados de la memoria colectiva.
Asia
En el continente asiático, AI aprovecha el reciente aniversario de la conquista talibán de Afganistán para recordar que el movimiento fundamentalista ha dedicado estos últimos 12 meses a purgar a antiguos funcionarios del Gobierno derrocado, rivales ideológicos o disidentes políticos, ejemplificados en el caso de la directora de la prisión de mujeres de Herat, Alia Azizi, en paradero desconocido desde octubre de 2021.
Amnistía también denuncia las desapariciones de miembros de la minoría uigur en los “campos de reeducación” de la región china de Xinjiang, o el caso del presidente iraní, Ebrahim Raisi, que ha llegado al poder sin que haya sido investigado por crímenes de lesa humanidad relacionados con la desaparición de miles de disidentes políticos en 1988, cuando era jefe de la Judicatura.
La ONG tampoco se olvida de casos como los desaparecidos en Birmania tras el golpe de Estado de febrero del año pasado, o las desapariciones efectuadas tanto por el Gobierno yemení como por la insurgencia huthi durante la larga y catastrófica guerra que lleva asolando al país desde 2015.
África
El continente africano, explica Amnistía, presenta ejemplos como el de Burundi, donde hay más de 250 casos abiertos ante el Grupo de Trabajo de la ONU sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias, o Eritrea donde, según la ONG, “las autoridades eritreas siguen sometiendo a cientos de personas a desaparición forzada”.
En Kenia, durante el año 2021, la Policía sometió a desaparición forzada a 33 personas. Solo se iniciaron 28 procesamientos de presuntos autores de las desapariciones.
Libia, uno de los epicentros de la crisis migratoria mundial con destino a Europa, es uno de los casos más destacados y graves por la ONG.
“Tanto los actores estatales como los no estatales continúan cometiendo innumerables violaciones de derechos humanos contra refugiados y migrantes”, dice el informe.
Durante 2021 los buques libios interceptaron y devolvieron a cerca de 32.425 personas refugiadas y migrantes, “muchos de los cuales fueron sometidos a desapariciones forzadas tras su desembarco”.
Países como Mozambique, Egipto, Níger, Uganda o Nigeria, cuya Policía secreta fue acusada de las desapariciones sin resolver de al menos 200 personas, forman parte de la lista africana de Amnistía Internacional.
Europa
El continente europeo no es ni mucho menos ajeno a estos crímenes, en particular a lo que atañe al conflicto de los Balcanes, que sigue dejando heridas sin cerrar. Más de 1.600 personas siguen en paradero desconocido, denuncia la organización, desde el conflicto entre Serbia y Kosovo entre 1998 y 1999.
En abril de 2021, recuerda Amnistía, el presidente de Croacia advirtió de que, antes de incorporarse a la Unión Europea, Serbia debía aclarar la suerte de las personas croatas desaparecidas durante el conflicto en la antigua Yugoslavia. Solo fueron devueltos siete cadáveres.
Otros conflictos del pasado perduran en la actualidad, caso de España, como añade también Amnistía.
América Latina
Al caso destacado de México se une Argentina, donde “continúa la impunidad por las desapariciones forzadas”.
Amnistía recuerda, por ejemplo, la desaparición y muerte de Facundo Astudillo Castro, cuyo cadáver fue hallado 107 días después de que su desaparición se denunciara a finales de abril de 2020, en un país sin “políticas públicas institucionales sobre la búsqueda eficaz de personas desaparecidas”.
Sobre Colombia, Amnistía Internacional indica que, hasta el 27 de mayo de 2021, la Mesa de Trabajo sobre Desaparición Forzada había registrado 775 casos en el marco del Paro Nacional, la protesta en la que participaron miles de personas de forma pacífica, en su gran mayoría. Al finalizar el año seguía sin conocerse la suerte de 327 personas.















