domingo 21 de abril de 2019 - 12:00 AM

Eutanasia: el cielo es el límite

El fin voluntario de la vida a personas con enfermedades terminales o dolores incurables ha sido un tema recurrente en el mundo con implicaciones legales, médicas, éticas y morales.

El impacto mediático que ha tenido el caso de Ángel Hernández, quien desafío a la ley española al ayudarle a morir a su esposa María José Carrasco tras tres décadas de sufrimiento por una esclerosis múltiple, ha puesto en el centro del debate el sensible y controversial tema de la eutanasia, y su despenalización en el mundo.

Hernández, quien “le prestó sus manos” a su esposa de 61 años para que dejara de sufrir suministrándole una letal dosis de pentobarbital sódico, asumió su culpa en varios videos. Fue detenido y puesto en libertad, mientras afronta una causa judicial que podría costarle entre 6 meses y dos años de cárcel.

Su historia, no solo ha conmovido a los españoles, también ha provocado una generalizada indignación popular en un país donde la eutanasia pese a que es un tema de debate recurrente, está penalizada.

A diferencia de España, la eutanasia activa (llevada a cabo por una persona que no es el enfermo) y el suicidio asistido (la propia persona efectúa la acción y es médicamente asistida) es legal en Holanda (país pionero), Suiza, Bélgica, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Canadá, Colombia, en el estado de Victoria de Australia y en siete estados de Estados Unidos.

Un debate de vieja data

Desde el punto de vista de Jaime Arrubla, exmagistrado y expresidente de la Corte Suprema de Justicia, lo que pasó en España es el mismo debate que tiene enfrascada a la humanidad desde hace varias décadas nuevamente.

Arrubla habla con propiedad del tema, ya que padeció en carne propia este drama, ya que durante 15 años su esposa Consuelo Devis permaneció en estado de coma antes de fallecer en 2011, e inspiró una Ley en 2014 que fija la obligación de prestarles “servicios de cuidados paliativos” a los pacientes terminales en el país.

El exmagistrado califica la Ley “Consuelo Devis”, que él mismo impulsó al afrontar esta dura experiencia familiar, como un avance, lo mismo que el protocolo del Gobierno.

“Primero que no había reglamentación y los médicos podían incurrir en homicidio. Ahora, con el protocolo del Ministerio de Salud hay mas tranquilidad en el tema. Pero es engorroso e interviene mucha gente lo que hace difícil su practica”, explica.

En ese orden de ideas, dice que con la Ley de cuidados paliativos, el paciente tiene derecho a rechazar todos esos procedimientos médicos inconducentes. “Con el protocolo, cuando es terminal, puede pedir no solo la desconexión sino la ayuda para el buen morir”, aclara el experto.

Voluntad de morir

En cuanto al caso español, Arrubla considera que nuevamente pone a pensar sobre el tema, al señalar que en Colombia no se ha aprobado una Ley en tal sentido, pues desde 1997 la Corte Constitucional estudiando el homicidio por piedad, que es el caso del español Ángel Hernández, exhortó al Congreso a reglamentar la muerte digna pero aún no lo ha hecho.

El jurista asegura además, que lo que pasó en España, en Colombia significaría sanción para el esposo por homicidio, tomando como ejemplo un caso interesante en 2007 ocurrido en Medellín del poeta Carlos Framb Henao que intentó suicidarse ingiriendo un coctel de morfina con su madre terminal. Y fue absuelto por la justicia del delito de homicidio.

A su juicio, la eutanasia es un derecho que no debe quedar en el papel: “la muerte es otra cara de la vida y todos tenemos que afrontarla. Morir dignamente es lo que esperamos. Con los seres queridos y ojalá sin padecimientos”.

Sin embargo, Arrubla afirma que “a veces sucede es que le practican procedimientos heroicos al paciente que no le permiten una muerte bienhechora y en lugar de prolongarle la vida lo que le prolongan es la agonía, sin dignidad y eso ca contra sus derechos”.

Según él, en Colombia apenas está empezando a respetar la normatividad frente al tema, pero “con mucho prejuicio moral y religioso”.

Por ello insiste en que el Congreso debe regularlo y no lo ha hecho por temores de los efectos políticos. “Una ley bien hecha daría más tranquilidad y seguridad al sistema de salud y a los médicos y parientes”, agrega el doctor en Derecho y Ciencias Jurídicas.

En su concepto, en Colombia, la practica de la eutanasia está “medio regulada”, lo mismo que está regulada en países como Uruguay, México, Argentina y Estados Unidos, aunque reconoce que en Europa está más avanzada en ese aspecto.

Lo que en otras palabras significa, que hoy por hoy en Colombia ayudar a morir a un paciente terminal hoy es un homicidio por piedad y con rebaja de pena por el fin altruista, pero es delito, sostiene Arrubla, tras indicar que se puede hacer el procedimiento con la autorización del paciente, cumpliendo el protocolo del Ministerio de Salud y con facultativos médicos.

Por tratarse de una resolución administrativa y no una ley, advierte que esto da lugar a inseguridad para muchos, y se presta para discusiones. Así las cosas, “estamos a mitad de camino. Hemos avanzado en este derecho de los pacientes terminales pero falta mucho todavía”.

De otro lado, sostiene que en lo que respecta a que el médico se pueda declarar con objeción de conciencia para no practicar la eutanasia a un paciente, la institución de salud sí está obligada a hacerlo.

Garantizar el cuidado paliativo

Para el doctor Omar Gómez, director de la Clínica del Dolor de la Fundación Cardiovascular-Hospital Internacional de Colombia (FCV-HIC), cuando se analizan las estadísticas a nivel mundial, las personas que han solicitado la eutanasia en países como Estados Unidos, Holanda, Bélgica o Suiza, en un 70% ha sido debido al dolor.

En tanto, el 20% lo hacen por el temor real o potencial de ser una carga para sus familias y el 10% por otras causas, precisa el especialista.

¿Y qué respuesta hay desde los servicios médicos ante esas circunstancias?

Básicamente es cuidado paliativo o alivio del dolor, responde el doctor Gómez.

En el caso de España, menciona que es un país que todavía no lo ha legalizado, ante la renuencia del Senado, ya que muchos españoles no pueden acceder al cuidado paliativo, ya sea porque viven en lugares de difícil acceso o no tienen condiciones para contar con este servicio.

Otro aspecto a tener en cuenta, agrega el profesional, es que el cuidado paliativo necesita médicos entrenados. En Colombia, calcula que hay 45 facultades de Medicina, y solo cinco incluyen programas de entrenamiento de cuidado paliativo.

Esto quiere decir, que el 99% de los médicos colombianos nunca han aprendido a tratar un dolor, que sigue siendo la primera causa de eutanasia.

Igualmente el director de la Clínica del Dolor de la FCV-HIC identifica que no hay especialistas suficientes, refiriéndose a que el año pasado por ejemplo, unas 300 mil personas debieron recibir cuidado paliativo, sin embargo la capacidad instalada del país no podía atender más de 25 mil personas.

Si bien en España, la situación es menos grave que en Colombia, el especialista estima que cerca del 50% de los pacientes podría quedar sin cuidado paliativo.

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