jueves 13 de junio de 2019 - 12:00 AM

Nayib Bukele: El presidente tuitero

Nayib Bukele, el recién posesionado presidente de El Salvador, ha hecho de las redes sociales, especialmente Twitter, su plataforma política para gobernar, desatando toda suerte de críticas.

El arranque del mandato de Nayib Bukele en El Salvador, el presidente más joven en la historia reciente de América Latina, ha estado marcado por la controversia debido a su peculiar estilo de gobernar a través de Twitter, y en medio de una gran expectación social frente a los desafíos que enfrenta el empresario.

A menos de una semana de haberse posesionado, el bautizado “presidente milenial” ordenó vía Twitter el despido de unos 30 funcionarios ligados al opositor partido Frente Farabundo Martí (FMLN), muchos de ellos familiares de su predecesor, Salvador Sánchez Cerén. La decisión responde a la reestructuración de raíz que prometió durante su campaña.

Bajo la promesa de hacer “política diferente”, Bukele, de origen palestino, toma las riendas de uno de los países más violentos y pobres de América Latina. El mandatario, de 37 años, es consciente de ello, y lo hizo palpable durante la ceremonia de toma de posesión, el pasado 1 de junio: “nuestro país es como un niño enfermo, nos toca ahora cuidarlo, nos toca ahora tomar un poco de medicina amarga”.

En estos cinco años que le esperan tendrá que confirmar si es o no la esperanza que eligieron 1.2 millones de salvadoreños, quienes confían en que haga un buen trabajo, a pesar de su escasa trayectoria política tras sorprender en las urnas luego de destronar a los dos partidos tradicionales (la conservadora Arena y el izquierdista FMLN) que se han alternado el poder en los últimos 30 años en la nación centroamericana.

Además, El Salvador, de seis millones de habitantes, vive agobiado por la criminalidad, en parte por la presencia de las maras, temidas pandillas que tienen entre 30.000 y 60.000 miembros.

Al respecto, Juan Carlos Rozo, profesor de Letras y Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Houston, en Estados Unidos, describe la cuestión de las pandillas, la violencia y la inseguridad como un problema social endémico de El Salvador y de varios países centroamericanos que han atravesado múltiples gobiernos.

Sin embargo, considera que es “complicado que se solucione en un solo gobierno, en cinco años de gobierno en el caso de El Salvador, porque es un asunto generacional, de desigualdad social”.

Si bien aclara que más que desigualdad social, el problema en ese país radica en la falta de institucionalidad y programas serios de inclusión social y políticas públicas.

Para Julio Botero, docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de La Salle, Bukele llega con una elección con muchas ilusiones para un cambio que viene frente a la política tradicional.

Según él, el nuevo presidente lo que necesita básicamente es fortalecer una economía muy débil, dolarizada hace ya cerca de 20 años, que depende en gran medida de las remesas procedentes de México y de Estados Unidos.

Por otra parte, resalta que un tema fundamental de la sociedad gira en torno de la seguridad, especialmente que involucra a grupos relacionados con narcotráfico, extorsión y crimen organizado.

“Y dentro de la política, consolidar un gobierno que no tiene aliados, ni de izquierda ni de derecha, porque precisamente Nayib viene de centro como una propuesta alternativa”, dice.

Karen Cerón, profesora e investigadora de la Universidad del Rosario, señala que el presidente Bukele tiene retos gigantescos de cara a una sociedad que reclama, a toda costa, medidas contundentes para combatir el problema de seguridad nacional.

“Se enfrenta a un país catalogado como uno de los más violentos en el mundo, a un accionar de pandillas muy organizadas y sofisticadas, que ya han traspasado varias líneas, entre ellas la infiltración de las instituciones del Estado”, advierte la experta.

Particular estilo

En cuanto a su asidua interacción en redes, Rozo destaca que Bukele entra en el grupo generacional de los ‘milenials’, y que como muchos políticos jóvenes han decidido cortar con intermediarios, ya sean oficiales o privados, las circulares institucionales.

“Prefiere usar las redes que son lo inmediato para tener informada a la población”, comenta al referirse a que es una tendencia actual de políticos a nivel mundial, como Justin Trudeau en Canadá o Donald Trump en EE.UU.

Como si fuera poco, dice que la cuestión del uso de Twitter ha sido debatido en las ciencias políticas, “porque hay una línea de pensamiento que está a favor de eso, porque permite mayor transparencia y contacto directo de la población, pero cuando se trata de tomar decisiones como suspender un programa público o despedir a funcionarios, eso tiene una connotación autocrática”.

Botero opina que Bukele es muy cercano con las redes, incluso se le denomina el “presidente milenial”, y agrega que va ser su estilo de comunicación hasta que termine su gestión.

A Cerón, entre tanto, le resulta particular su modus operandi continuando con esa política de toma de decisiones vía redes sociales.

Esto, agrega, se asemeja con algunas formas al operar de otros líderes, pero advierte que tomar decisiones para imponer respeto “es todo un desafío con un presidente muy joven que necesita tener un equipo que vaya más allá del alcance de lo que las redes sociales puede generar”.

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