Hay que empezar desde la infancia a sembrar la semilla del sentido del cuidado y acercamiento del hombre hacia la naturaleza.

Publicado por: MILENA GÓMEZ CALA
Bien dijo el investigador y profesor de psicología de la Universidad de Rochester, Richard Ryan: “La naturaleza es combustible para el alma”.
Esta frase llevada a la realidad de la vida cotidiana puede aportar beneficios al ser humano.
El último estudio psicológico realizado que correlaciona la exposición a la naturaleza con el aumento de la vitalidad y una mayor sensación de bienestar tanto físico como mental, no solo de personas adultas sino también de los niños y adolescentes, fue el que realizó Richard Ryan.
Este estudio determinó que salir al campo o a otro entorno natural comparable, hace que las personas se sientan más vivas.
Para el especialista en educación ambiental y líder del Grupo Caminantes de Colombia, Gilberto Camargo Amorocho, es muy importante propiciar el gusto por la naturaleza y el contacto con ella en el hombre, desde sus primeros años de vida.
“El hombre depende de la tierra, pero la tierra no depende del hombre. El universo puede sobrevivir sin seres humanos, pero por el contrario el hombre sin el universo no está en capacidad de vivir, entonces debe entenderse que hay una relación mutua que nunca debe cortarse”, precisó.
Salir a caminar a un parque, compartir en familia en medio de los árboles, escuchar el sonido de las aves y los animales mientras se respira aire fresco, realizar actividades de siembra, jardinería u horticultura o hacer paseos ecológicos, entre otras actividades, son alternativas sencillas que ayudan a mejorar la calidad de vida de las personas, en medio del agitado ritmo de las ciudades.
“Vemos que los niños por esencia son activos y quieren hacer contacto con aquello que los rodea, pero suele suceder que la sociedad los va adoctrinando, manipulando y llega un momento en que los vuelve sedentarios y alejados de un conocimiento real del cuerpo, cuando una manera de apreciar la naturaleza es valorar el propio cuerpo tanto interna como externamente”, señaló Camargo Amorocho.
Precisó que de esta manera se puede pasar a enteder el entorno que nos rodea y por ende a apreciarlo.
Todo comienza por casa
Es de gran valor tener acceso a parques y otros espacios naturales, pero también de incorporar elementos naturales en los edificios y viviendas.
Esta recomendación se puede adoptar mediante ventanas que nos muestren algún espacio natural del exterior, o mejor colocando dentro de la edificación macetas con plantas de interior.
Al consultar con el ingeniero forestal Rafael Villabona, especialista en ingeniería ambiental y derecho de medio ambiente, explicó que la única unidad viva que nos protege del famoso cambio climático y que no genera ningún costo económico son los árboles, gracias a que capturan el gas carbónico que cae permanentemente por la contaminación, lo absorbe y en contraprestación facilitan la generación de oxígeno.

















