El jueves pasado, la Unión Internacional de Arquitectos reconoció con un prestigioso premio el diseño sostenible de la arquitecta bumanguesa Laura Gualdrón, que busca mitigar emergencias públicas como el covid 19 en África. Su proyecto se alinea con la década de la restauración declarada por el organismo internacional.

Publicado por: Paola Esteban
Más que una cuestión de estética o de lujo, la arquitectura es una herramienta para mejorar la calidad de vida de las personas y de los lugares donde habitan. Por eso, las comunidades más desfavorecidas también necesitan una arquitectura que se adapte a sus necesidades, a su cultura y a su entorno.
Y la arquitecta bumanguesa Laura Juliana Gualdrón, quien cursa una maestría en Arquitectura Sostenible en el Politécnico de Turín, Italia, piensa así.
Su proyecto con la Organización Mundial de la Salud, OMS, para crear centros de excelencia en salud en Senegal, Kenia y Sudáfrica, refleja su pasión por la sostenibilidad y el diseño social. Esta idea le valió un premio internacional de diseño innovador para la salud.
Laura y el equipo de la universidad italiana plasmaron sus investigaciones en el artículo “Design for healthcare Surge. A Toolkit for the African Region”, que recibió el International Innovative Health Design Awards de la Unión Internacional de Arquitectos.
Este premio tiene como objetivo celebrar el papel esencial que desempeñan los arquitectos en el bienestar social y ambiental y abordar cómo la arquitectura y la investigación arquitectónica centrada en el diseño para la salud pueden ayudar a mitigar el impacto de futuras calamidades.
“El artículo presenta la metodología de diseño utilizada para desarrollar los centros de excelencia, que hace énfasis en los aspectos sociales y medioambientales, y que puede ser un conjunto de herramientas prácticas para apoyar el futuro desarrollo de centros similares en diferentes contextos y condiciones en África”, explica Laura.
Su inspiración provino del trabajo de Francis Kéré, especializado en arquitectura social y ecológica situaciones difíciles. Su objetivo es que su arquitectura sea un factor de cambio y que fomente el bienestar y que fortifique el tejido social, afirma.
Laura Juliana Gualdrón conversó con Vanguardia sobre el proyecto y cómo llegó desde Bucaramanga hasta Italia para lograr este gran reconocimiento.

Arquitectura sostenible y social
El Politécnico de Turín participa en un convenio con la OMS mediante la red Técnhne, que promueve proyectos estudiantiles para mejorar la salud en los países en desarrollo.
El año pasado, el taller de edificios verdes tenía como meta diseñar centros de excelencia de la OMS en África, que pudieran atender emergencias y asuntos de salud pública como el Covid-19. Laura colaboró con su compañera Valeria Villamil Cárdenas, también colombiana, y crearon el proyecto para Senegal.
Su propuesta se fundamentó en la arquitectura sostenible y social, buscando armonizar el contexto cultural, ambiental y económico del lugar.
Emplearon materiales locales, sistemas de energía renovable, espacios flexibles y participativos, y soluciones bioclimáticas para construir un edificio que fuera funcional, eficiente y acogedor.
Después del taller, Laura continuó trabajando con los profesores Francesca De Filippi y Roberto Pennacchio en el Centro de Innovación de Arquitectura para Países en Desarrollo. Ellos decidieron concursar para narrar la experiencia del convenio entre el Politécnico y la OMS.

De Colombia a Italia
Estudiar en el exterior era el sueño de Laura Juliana Gualdrón. Desde que ingresó a la universidad en Colombia, se fijó la meta de ir a Italia, la cuna de la arquitectura. Sin embargo, el camino no fue fácil. Superó muchos obstáculos, rechazos y frustraciones. Pero nunca se rindió.
Con el apoyo de Colfuturo y otras becas, logró cumplir su sueño y llegar al Politécnico de Turín, donde se especializó en sostenibilidad. Allí encontró su pasión por la investigación y el desarrollo de proyectos que mejoran la calidad de vida de las personas.
Gracias a un convenio con la Organización Mundial de la Salud, participó en un concurso internacional y obtuvo el primer lugar por la metodologia de diseño.
Laura Juliana es un ejemplo de que con esfuerzo, dedicación y creatividad se pueden alcanzar las metas más altas. Le agradece a sus padres y a su esposo por su apoyo incondicional y espera seguir contribuyendo a la humanidad con su trabajo.
Su historia es una inspiración para todos los que quieren estudiar en el exterior y hacer la diferencia en el mundo.
















