La informalidad en Bucaramanga y el área metropolitana alcanza el 44,7 %; lo propio pasa con el transporte ilegal, que también tiene una demanda significativa.

El panorama de la informalidad en 2025 muestra una diferencia significativa entre el área metropolitana de Bucaramanga, AMB, Santander y Colombia. Mientras la tasa de informalidad alcanza el 44,7 % en el AMB, en Santander llega al 56,5 % y en el país al 55,7 %. Es decir, Bucaramanga registra una tasa 11,8 puntos porcentuales menor que la departamental y 11 puntos inferior a la nacional.

Aunque el dato evidencia una situación relativamente distinta en el mercado laboral urbano, también muestra que cerca de la mitad de los trabajadores del área metropolitana permanece en condiciones de informalidad.

Y la conexión con la movilidad resulta especialmente relevante cuando se observa que el 42 % de los habitantes consultados en el AMB manifiesta preferir movilizarse en mototaxi o carro “pirata” frente al transporte convencional, mientras el 58 % opta por otras alternativas. Aunque esta cifra mide una preferencia y no necesariamente el uso efectivo de estos servicios, sí evidencia que el transporte informal tiene una demanda considerable.
En este sentido, ambos indicadores permiten observar cómo diferentes expresiones de informalidad pueden coexistir en la vida económica y urbana de Bucaramanga: una relacionada con las condiciones laborales y otra con las formas de movilización.
La relación entre estos fenómenos no es necesariamente directa, pero sí permite identificar factores comunes. Las personas vinculadas a actividades informales suelen enfrentar ingresos variables, horarios flexibles y menores niveles de protección laboral, condiciones que pueden coincidir con una mayor necesidad de transporte rápido, accesible y disponible.
Al mismo tiempo, para algunos conductores, el mototaxismo y otras modalidades informales representan una alternativa de generación de ingresos ante las dificultades para acceder a un empleo formal.
Una investigación de la Universidad Autónoma de Bucaramanga sobre las condiciones laborales de quienes ejercen el mototaxismo plantea precisamente la necesidad de abordar esta actividad desde perspectivas de inclusión y formalización.
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El fenómeno no puede analizarse únicamente como una decisión individual de los usuarios o de los conductores.
Voz de una experta
La analista urbana Yany León Castañeda ha señalado que el crecimiento de la llamada “piratería” también estaría relacionado con las debilidades del transporte público formal, particularmente cuando existen problemas de cobertura o eficiencia. Desde esta perspectiva, el 42 % de preferencia puede estar asociado a factores como rapidez, disponibilidad, cobertura y facilidad de acceso, además del costo. Esto plantea una conexión importante con la informalidad laboral: cuando determinados sectores de la población encuentran limitadas sus opciones de empleo o transporte formal, las actividades informales pueden convertirse en alternativas funcionales para resolver necesidades económicas y de movilidad.
El caso de Santander refuerza esta lectura. Aunque el AMB presenta una tasa de informalidad menor que la del departamento y el país, el 56,5 % registrado en Santander evidencia que la informalidad continúa siendo un fenómeno estructural. Según un análisis de la UIS, las dificultades de acceso a la seguridad social, la protección laboral y la cotización pensional forman parte de las consecuencias asociadas a este tipo de empleo.
Por ello, reducir la informalidad no implica solamente aumentar el número de empleos formales, sino también mejorar las condiciones que hacen atractiva y sostenible la formalización para trabajadores y empresas.
En conjunto, los indicadores muestran que Bucaramanga enfrenta una paradoja: tiene una informalidad laboral inferior a la de Santander y Colombia, pero mantiene una presencia importante de actividades y preferencias asociadas con la informalidad, especialmente en el transporte. El 44,7 % de informalidad laboral y el 42 % de preferencia por mototaxis o vehículos “piratas” no representan el mismo fenómeno ni pueden sumarse, pero sí permiten observar una realidad urbana en la que empleo, ingresos y movilidad están estrechamente relacionados.
Por ello, las respuestas institucionales requieren una mirada integral que combine generación de empleo formal, protección laboral y fortalecimiento del transporte público, de manera que las alternativas formales resulten accesibles y respondan a las necesidades económicas y de movilidad de la población.
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¿Por qué hay tantas ventas ambulantes?

- La alta informalidad laboral en Bucaramanga y sus vecinos municipios del área responde a varios factores económicos y sociales. Entre ellos está la dificultad de una parte de la población para acceder a empleos formales con contratos estables, prestaciones sociales y salarios adecuados. A esto se suma que muchas personas encuentran en actividades como el comercio, las ventas ambulantes, los servicios independientes o los pequeños negocios una alternativa inmediata para generar ingresos y sostener a sus familias.
- Otro factor importante es el peso de las microempresas en la economía local. Y es que muchos emprendimientos tienen dificultades para asumir los costos asociados con la formalización, como aportes a seguridad social, contratación laboral, impuestos y otros trámites. Además, algunas empresas y trabajadores desconocen o consideran complejos los mecanismos de formalización, lo que puede hacer que permanezcan durante años en la informalidad.
- También influyen las condiciones generales del mercado laboral y las desigualdades en educación, capacitación y acceso a oportunidades. La informalidad no significa necesariamente falta de iniciativa: muchas personas informales trabajan intensamente y desarrollan sus propios negocios, pero lo hacen sin la protección que ofrece un empleo formal. Por eso, reducirla requiere no solo controles, sino también facilitar la creación y crecimiento de empresas, mejorar la capacitación laboral y generar empleos formales que resulten atractivos y sostenibles.
Piratería ‘sobre ruedas’

- Muchos ciudadanos del área metropolitana prefieren utilizar medios de transporte informales o “piratas”, como el mototaxi, porque suelen percibirlos como una alternativa más rápida, accesible y flexible frente al transporte convencional o el decaído Metrolínea. En zonas donde las rutas formales son escasas, los tiempos de espera son prolongados o existen problemas de congestión, el mototaxi puede ofrecer desplazamientos directos y recoger a los pasajeros cerca de sus hogares.
- Otro factor importante es el costo y la disponibilidad. Para algunos usuarios, especialmente quienes viven en sectores periféricos, el transporte informal puede representar una opción económica cuando deben combinar varios servicios convencionales para completar un trayecto. Además, estos vehículos suelen operar durante horarios y en lugares donde el transporte formal tiene menor cobertura, lo que facilita la movilidad de personas que necesitan desplazarse con rapidez.
- Sin embargo, esta preferencia también está relacionada con las deficiencias percibidas del transporte convencional, como la congestión, la falta de cobertura en determinados sectores, los retrasos y, en algunos casos, la inseguridad o incomodidad durante los recorridos. Aunque el mototaxi puede solucionar necesidades inmediatas de movilidad, su uso informal puede implicar riesgos asociados con la seguridad vial, la falta de regulación y la ausencia de garantías similares a las del transporte legalmente establecido.

















