Se han incorporado estrategias para mejorar la productividad agrícola y la sostenibilidad ambiental en Colombia, mediante innovaciones tecnológicas y prácticas sostenibles.

Publicado por: A.C.
La agricultura tiene un impacto significativo en el medio ambiente, ya que está directamente relacionada con el uso de la tierra, el consumo de agua y la emisión de gases de efecto invernadero. Sin embargo, es posible hacerla más sostenible mediante prácticas que protejan los recursos naturales, proporcionen seguridad alimentaria y reduzcan la degradación del ecosistema.
El impacto ambiental de la agricultura es profundo, pero también lo es su potencial para ser una solución a la crisis ecológica si se adoptan prácticas sostenibles.
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Al aplicar enfoques regenerativos y ecológicos, es posible aumentar la productividad de los cultivos mientras se protege el medio ambiente y se promueve la biodiversidad, contribuyendo a un futuro más sostenible para las generaciones venideras.
En ese sentido, Syngenta, una compañía líder en tecnología e innovación aplicada al campo, presentó Horizonte Sostenible, su nuevo programa de acción, el cual marca una nueva era en su compromiso de ser parte de la solución a los desafíos de alimentar en forma segura a una población creciente.
Con esta estrategia, pretende ayudar a mitigar el cambio climático, mejorar la calidad de vida de los productores y su comunidad, y atender a la demanda de información de los consumidores.

Horizonte Sostenible está basado en cuatro pilares que integran la sostenibilidad en la estrategia de negocio:
Mayor rendimiento, menor impacto: busca acelerar la productividad de los cultivos, mediante la adopción de buenas prácticas agrícolas y la reducción del impacto ambiental, utilizando tecnologías más sustentables. La compañía planea entrenar a más productores en el uso seguro y responsable de insumos y conectar más hectáreas, a través de la plataforma digital Cropwise, haciendo que la producción sea más eficiente y trazable.
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Regenerar el suelo y la naturaleza: Consiste en facilitar la adopción de prácticas de agricultura regenerativa, como cultivos de cobertura, siembra directa y el uso eficiente de recursos e insumos, tanto químicos como biológicos. Estas prácticas ayudarán a mejorar la productividad, la salud del suelo, la biodiversidad y el clima.
Mejorar la prosperidad rural: se compromete a mejorar la calidad de vida y el bienestar económico de los productores insuficientemente atendidos. Esto se logrará mediante el acceso a insumos, conocimientos, herramientas de financiación y mercados, fortaleciendo así la economía rural.
Operaciones sostenibles: La compañía se propone reducir el impacto ambiental de sus propias operaciones y de su cadena de suministro, así como a fortalecer una cultura diversa e inclusiva, y garantizar la salud y seguridad de sus colaboradores.
“Las nuevas prioridades de Sostenibilidad de Syngenta reflejan la convicción y compromiso de la compañía por una agricultura duradera y sustentable. Estamos convencidos que las innovaciones van de la mano con acciones para mejorar la calidad de vida de los productores y el medio ambiente, haciendo de estas un Horizonte Sostenible”, indicó Claudio Muñoz, director Syngenta Región Andina.
Por su parte, Patricia Toledo, directora de Sostenibilidad y Asuntos Corporativos para Latinoamérica Norte de Syngenta, comentó: “El desarrollo sostenible es tarea de todas y todos. Estas prioridades contribuyen en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos en la Agenda 2030, una tarea que nos pertenece a todas las personas, colectivos, instituciones y gobiernos que apostamos por un mundo más justo y equitativo”.

Operación Polinizador
Uno de los proyectos clave para Syngenta ha sido Operación Polinizador, que con corte a 2023 ya ha impactado positivamente en 52,308 hectáreas agrícolas en la región Andina, mejorando significativamente la biodiversidad, con un incremento promedio del 32 % en la diversidad biológica.
En Colombia lo ha hecho en fincas de Caldas, Risaralda, Valle del Cauca y Cundinamarca. Esta iniciativa no sólo ha preservado polinizadores esenciales, sino que también ha demostrado beneficios óptimos para los cultivos, asegurando un ecosistema agrícola más saludable y productivo.
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Con Ecoaguas, el programa de reforestación enfocado en recuperar cuencas hídricas para la agricultura a través de la conservación y reforestación de bosques nativos y programas educativos a las comunidades campesinas, solo en Colombia entre 1995 y 2024 ha sembrado 1,9 millones de árboles, ha intervenido 12 cuencas hidrológicas e interactuado en 24 escuelas con viveros, que han permitido capacitar a 8,826 personas.
La agricultura tiene un impacto significativo en el medio ambiente, ya que está directamente relacionada con el uso de la tierra, el consumo de agua y la emisión de gases de efecto invernadero. Sin embargo, es posible hacerla más sostenible mediante prácticas que protejan los recursos naturales y reduzcan la degradación del ecosistema.

Siete prácticas para hacer la agricultura sostenible
- Agricultura regenerativa: Esta técnica busca mejorar la salud del suelo mediante la rotación de cultivos, la siembra directa y el uso de compost orgánico, lo que también aumenta la biodiversidad y captura carbono en el suelo.
- Agroecología: Promueve el uso de procesos naturales y ecológicos para la producción de alimentos, como el control biológico de plagas y la asociación de cultivos. Este enfoque integra la biodiversidad y reduce la dependencia de insumos químicos.
- Conservación de agua: La adopción de técnicas como el riego por goteo, la captación de agua de lluvia y el uso de cultivos resistentes a la sequía puede reducir el consumo de agua en la agricultura.
- Agrosilvicultura: Integrar árboles en las tierras agrícolas no solo mejora la calidad del suelo, sino que también ayuda a secuestrar carbono, protege contra la erosión y mejora la biodiversidad.
- Rotación y diversificación de cultivos: Alternar diferentes tipos de cultivos en un mismo terreno ayuda a mantener la fertilidad del suelo, reduce la propagación de plagas y enfermedades, y aumenta la resiliencia frente a cambios climáticos.
- Reducción del uso de productos químicos: La adopción de prácticas como el control biológico de plagas, el uso de fertilizantes orgánicos y la minimización del uso de pesticidas pueden reducir la contaminación y mejorar la salud del ecosistema.
- Producción local y cadenas cortas de suministro: Fomentar la producción y consumo local de alimentos reduce la huella de carbono relacionada con el transporte y apoya a las economías locales.
Con resumen de agencias.
















