jueves 04 de octubre de 2018 - 12:01 AM

¿Quién oye a la ONU?

Conflictos y decisiones unilaterales que han sacudido al mundo, han dejado patente la incapacidad de la ONU para hallar soluciones y proteger a los civiles, poniendo en tela de juicio la injerencia real de la organización.
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Nacida de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial y bajo el liderazgo de los países victoriosos: Reino Unido, China, Francia, la antigua Unión Soviética (hoy Rusia) y Estados Unidos, en junio de 1945 la ONU firmó su carta fundacional, cuyo preámbulo era la frase: “Nosotros, los pueblos de las Naciones Unidas resueltos...”.

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Una declaración, rubricada por 50 países, cargada de simbolismo, buenas intenciones y voluntad, con una bandera común: preservar la paz y la seguridad mundial.

Pero 73 años después, parece que el organismo internacional, cuyo principal financiador es EE.UU., está más al servicio de los intereses contrapuestos en su interior, y de los gobiernos de los países más poderosos. Es decir, los cinco con derecho a veto en el Consejo de Seguridad (precisamente los fundadores), que a los cerca de 7.000 millones de ciudadanos del mundo.

Y justamente, es de lo que adolece en el presente: el deseo genuino por parte de los 193 países miembros de la Organización de las Naciones Unidas, representados en el órgano deliberante, la Asamblea General, de poner a un lado los intereses particulares y ubicar el bienestar general primero.

Lo que, en otras palabras, significa privilegiar el multilateralismo antes que el unilateralismo, como pieza fundamental para afrontar los desafíos actuales, los avances en el mantenimiento de la paz y la seguridad frente a un mundo globalizado y en constante cambio y crisis.

Aquí, los conflictos de Siria y Yemen, la crisis de refugiados en Europa, la amenaza nuclear, el terrorismo islámico o el cambio climático atribuido a los países industrializados, recuerdan la incapacidad ejecutiva de un organismo creado para mantener la estabilidad global.

En virtud de lo anterior, Carlos Arévalo, profesor de la Maestría de Derecho Internacional de la Universidad de La Sabana de Bogotá, reconoce que el principal desafío de la ONU en el siglo XXI es la democratización de las decisiones internacionales que empiezan a jugar un papel importante.

“Cómo logró en decisiones trascendentales para la humanidad, irme directamente a los ciudadanos, incluso saltando a los propios Estados, eso es un reto interesante para la ONU, aunque suena utópico”, plantea el experto consultado.

A su juicio, el punto central es que hay temas que no pueden ser tratados como país y merecen ser abordados a partir de una lógica multilateral.

Ahora bien, señala en ese sentido que para la mayoría de los países del mundo, como Colombia, que no es una potencia mundial económica para lograr que sus intereses se respeten, “no nos queda más alternativa que confiar en las figuras que tienen el derecho internacional para hacer valer nuestros intereses”.

Si bien admite aciertos y desaciertos en el desarrollo de la labor de la ONU desde 1945 hasta nuestros días para mantener la paz, María Carmelina Londoño, profesora de la Universidad de La Sabana, hace una valoración positiva de su papel en la construcción de marcos jurídicos.

En esa línea de análisis, explica que pese a las debilidades del mecanismo como tal, destaca como valiosa la consolidación de estándares mínimos de protección de los derechos humanos, a través de organismos especializados como la Organización Internacional del Trabajo OIT, y el Consejo de Derechos Humanos.

Incluso, pone de relieve el hecho de que uno de los grandes aciertos recientes ha sido el tema de la justicia transicional y la verificación del acuerdo de paz entre las Farc y el Gobierno colombiano.

Sin embargo, la experta Londoño advierte que el organismo ha sufrido una politización que ha permeado sus distintas instancias, lo cual dificulta la puesta en práctica del compromiso político de los estados y de paso, limita la función y la efectividad misma de la ONU.

En defensa de la unilateralidad

María Carmelina Londoño, profesora de la Universidad de La Sabana

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