En Estados Unidos más de 1.199.200 personas han sido diagnosticadas con COVID-19. De esta cifra, al menos 187.180 han superado esta enfermedad. Una de las personas que le ha ganado la batalla al coronavirus es un inmigrante bumangués, conozca su historia.

Publicado por: John Arias
A finales de 2016 Isnardo González quiso darle un rumbo a su vida. Cansado de las pocas oportunidades en Colombia, alistó maletas, tomó un avión y aterrizó mientras el fuerte invierno de diciembre azotaba al estado Illinos, EEUU. Su esposa e hijo también se sumaron a la travesía.
“Salí pensando en una mejor calidad de vida. EEUU es un país donde las personas tenemos más posibilidades de trabajo y de salir adelante más rápido que en Colombia. En este tiempo que llevo me he dado cuenta que sí es posible lograr nuestras metas, pero también con un costo muy alto: estar lejos de nuestros seres queridos”, comenta este bumangués.
Lea también: Así rotará el pico y cédula en Bucaramanga la próxima semana
Todo marchaba en orden. Nadie imaginaba que tres años después un nuevo coronavirus iba a provocar una pandemia. Las alarmas en Chicago, capital de Illinois, se encendieron el pasado 24 de enero cuando una mujer de 60 años fue diagnosticada con COVID-19 tras regresar de un viaje a Wuhan.
Al igual que en el resto de EEUU, en Illinois las cifras se dispararon. Según el más reciente informe de la Universidad Johns Hopkins, en este estado se tiene un registro de 65.889 casos confirmados, 2.834 muertes totales y 1.290 personas recuperadas.
“Mi vida antes de la pandemia era muy normal. Hacía mi trabajo diario y los fines de semana la pasaba con mi esposa y amigos reunidos, siempre descansaba muy tranquilo, iba de compras al supermercado, todo era muy normal y agradable...”, recuerda González.
De un momento a otro, la “Ciudad de los vientos” se volvió un huracán de incertidumbre por cuenta del diminuto virus que fue declarado “enemigo de la humanidad” por la Organización Mundial de la Salud. “Cuando empezaron los casos acá en Chicago todo cambio. Empezaron a cerrar muchos negocios como restaurantes, tiendas de ropa, electrodomésticos y demás. Se notaba la disminución del movimiento en la ciudad”, relata el bumangués.
Lea también: La discoteca que se transformó en empresa de fumigación y desinfección en Bucaramanga.
El diagnóstico
El pasado viernes 17 de abril el cuerpo de Isnardo González comenzó a dar las primeras señales de que algo no estaba bien. Empezó a sentir dolor en su cuerpo y una debilidad que un principio le hizo pensar que le iba a empezar una fuerte gripa. “Me dio mucho malestar, pero fue ya como cuatro días después cuando empecé a sentir dificultad en mi respiración. Eso sí me preocupo mucho, decidí ir a hacerme la prueba del COVID-19 por los síntomas que tenía... El resultado fue positivo, tenía el coronavirus”.
El hombre asegura que el sábado 25 de abril, día en que decidió acudir al hospital temía lo peor. “Fue uno de los días donde ya no podía más, temía por mi vida. Mi respiración y la tos me hacían sentir muy mal, ya estaba asustado. Aquel jueves, viernes y sábado fueron los días más difíciles, no podía ni dormir en toda la noche”.
Pese a que el paso por el hospital Cucani del sistema público de salud del condado de Cook fue una situación preocupante para el migrante, considera que fue la mejor decisión. “Me sentí más seguro porque en caso de algún empeoramiento ya tendría a todo el equipo médico al alcance. Eso me daba un poco de tranquilidad”.
El domingo, un día después de permanecer internado los síntomas de la enfermedad empezaron a perder fuerza. Isnardo ya estaba recuperando su respiración y la tos seca también empezó a disminuir. “El médico me dijo que me iban a dar un tratamiento experimental con RDV, pero creo que no fue necesario. Mi cuerpo respondió muy bien”.
Tres días después de permanecer en observación, González fue dado de alta. “Creo que con las oraciones de mis hermanos, esposa y el resto de la familia fueron muy fuertes para salir adelante. Fue una situación muy dura para mí”.
El colombiano resalta el cuidado médico que recibió. Incluso, cuenta que aunque no domina bien el idioma inglés pudo ser atendido gracias a que pusieron a su disposición un dispositivo electrónico para hacer las traducciones para comunicarse con el personal de salud. “Nunca sentí ningún tipo de discriminación. En este país seas quien seas la prioridad es tu vida. A pesar de que ha muerto mucha gente por este virus, estoy seguro de que fui muy bien atendido por el personal del hospital. Que mi Dios bendiga a todas esas personas que luchan a diario por la salud de los demás”.
Lea también: Sector del calzado prepara ‘maratón’ de ofertas para hacerle frente a la crisis en Bucaramanga.
González se está terminando de recuperar en su casa, donde los demás miembros de su familia también resultaron positivos para COVID-19. Por fortuna no desarrollaron síntomas ni complicaciones. “No tuvieron síntomas fuertes, solo un simple dolor de cabeza y pérdida del gusto pero nada más. El único afectado fuertemente fui yo”.
Aunque Isnardo González resalta que es el sistema hospitalario de EEUU cuenta con equipos con tecnología de punta y personal altamente calificado, lamenta que gran parte de la ciudadanía no acate las medidas recomendadas por expertos. “La misma gente no ha obedecido restricciones como el distanciamiento social. A veces creemos que no nos va a pasar nada y muchos no se protegen ni siquiera con el tapabocas, por eso es que nos contagiamos tan rápido”.
El hombre añora muchas cosas de Bucaramanga como su familia y la comida santandereana. Pero aunque extraña su país de origen afirma que “todavía me falta un par de años acá para cumplir con mis objetivos. Ahí sí podré pensar en regresar a la Ciudad Bonita”.














