domingo 14 de junio de 2020 - 12:00 AM

Una pandemia que pasa factura al populismo

Donald Trump, Jair Bolsonaro y Andrés Manuel López Obrador minimizaron la amenaza y esquivaron la responsabilidad cuando se declaró la pandemia, se anunciaban cuarentenas obligatorias, suspendían vuelos y cerraban fronteras.
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Los tres países más densamente poblados del continente americano, reaccionaron tarde y a medias frente a la crisis del COVID-19. Hoy, pagan caro con un altísimo costo humano de sus ciudadanos y nefastas consecuencias en sus economías.

Definitivamente, Estados Unidos, Brasil y México son los gobiernos perdedores en la lucha contra el coronavirus.

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La pandemia pasa factura a los gobiernos populistas, que no han podido contenerla, y donde no ha primado el sentido de responsabilidad de sus líderes, quienes en su momento negaron o relativizaron la emergencia sanitaria mundial.

Todo esto demuestra que esa línea política, muy de extrema, especialmente de derecha, está causando una “desconexión total con la realidad científica, política y económica”, y genera una crisis sin precedente alguno, advierte Juan Carlos Rozo, profesor de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Houston en Estados Unidos.

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Se refiere a Brasil, que con sus 210 millones de habitantes es actualmente el segundo país más afectado en el mundo -detrás de Estados Unidos- con más de 828.000 casos y más de 42.000 fallecidos, señalando que afronta una polarización política, que se traduce en el desconocimiento de la ciencia.

Tedros Adhanom Gebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud, OMS, hizo eco a esto recientemente, alertando que “el problema político es el combustible que hace que la pandemia del coronavirus sea aún más grave. El virus se aprovecha de nuestras diferencias, de la diferencia de los partidos, y las personas”.

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En el caso de México, el mismo presidente Andrés Manuel López Obrador admitió que “estamos tocando fondo”. El país pasa por su peor momento con una crisis económica derivada del coronavirus, y cuyas cifras n unos 16.000 fallecidos y 139.000 contagios.

“El resultado está en que gobiernos que están en la misma línea ideológica, son los que tienen las crisis más grandes de COVID-19”, destaca Rozo.

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En la misma línea, Dionne Cruz, politóloga y docente del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Javeriana, enfatiza que con esta pandemia, “se confirma la importancia de escuchar al la ciencia, y escuchar los criterios de sensatez y racionalidad” que tienen los profesionales de la salud y los científicos.

En su opinión, los gobiernos de Brasil, México Estados Unidos y Reino Unido -este ultimo corrigió su estrategia-, estuvieron guiados por criterios de tipo populista para congraciares con ciertos grupos de interés, y de las grandes mayorías electorales negadas a reconocer que estaban lidiando con una amenaza global, sobre la salud y la vida de miles de personas.

Con ese afán de mantener abiertas sus economías, estos países alcanzan niveles récord tanto en contagios como en decesos, y si en Estados Unidos, se suman protestas masivas antirracistas, la situación pone en serios aprietos serios al presidente Donald Trump en su camino a la reelección.

En el caso de Boris Johnson, el docente Rozo dice que el haberse contagiado del virus, lo llevó a dar giro radical en su política.

En ese sentido, recuerda que antes el primer ministro británico salía en público, sin ningún tipo de protección y motivaba a la gente a salir. Luego de caer enfermo y pasar por la unidad de cuidados intensivos, terminó abogando por evitar el contacto y la extensión del aislamiento.

Sin embargo, las inconsistencias y las dudas en torno la estrategia que ha seguido su gobierno para hacer frente a la pandemia para ocultar el fiasco inicial, tienen actualmente al Reino Unido como el país más castigado en Europa por el virus. Reporta 292.000 infectados y al menos 41.000 muertos.

Salud vs. libertades

La pandemia, efectivamente, ha mostrado que los gobiernos de talante populista, y en su mayoría de corte neoliberal, han debilitado los sistemas de salud, considera Suelen Castiblanco, investigadora y docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de La Salle.

Y en esa medida, lo anterior se relaciona con los altos niveles de contagios de COVID-19 y mortalidad asociada con el virus, agrega.

Otro elemento importante, según la experta, es que para Bolsonaro y Trump, “parte de su plataforma política se basa en un ejercicio muy férreo de las libertades individuales”.

De allí, que en este tipo de gobiernos, “la apuesta ha sido respetar las libertades individuales por encima de la salud pública, y eso se relaciona de forma importante con el comportamiento del virus” en esos países.

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Sin duda, el caso más dramático es el de EE.UU. (más de 2 millones de infectados) y el continente americano, foco de la pandemia, que llega a más de 3,48 millones de casos y concentra el 90% de las muertes en todo el mundo, cerca de 186.000.

No obstante, Castiblanco destaca que gran parte del poderío y estabilidad de Trump se ha dado por el escenario económico para defender su manejo de la pandemia, con un discurso ultranacionalista, del ataque directo a China y a los miembros de la Corte Penal Internacional, así como el retiro de la OMS.

“Todo esto le da mucho combustible en medio de los grupos nacionalistas blancos”, si bien hay un despertar de colectivos sociales como la población afroamericana y mujeres, este discurso es su apuesta sólida de cara a la reelección, concluye la investigadora.

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