Voto maldito El caudal amazónico de opiniones que han recorrido los lectores, demuestra que en Colombia el conocimiento de la realidad es evidente y crudo. Leyendo a columnistas profesionales en el arte de hablar y escribir, vemos soluciones a problemas cruciales generadores de miseria y crimen.
Publicado por: REDACCION EDITORIAL
Pero definitivamente, la plaga electorera con su voto maldito y profano seguirá viabilizando la corrupción, flagelo esencial del capitalismo cancerígeno, verdadero sida de pobreza y desolación.
Para el caso de marras me refiero al bendito ferrocarril. El columnista en su propuesta es brillante, pero lo que no acota por diplomacia y obediencia es que el tren tiene un voto, 'el maquinista', en cambio los camioneros son una 'pandillota'. Lo mismo sucede con otro columnista versado, las CAR sufren el mismo síndrome del voto maldito, la jefe de la CDMB es esposa de un famoso senador y éste a su vez socio del ministro del interior. Si el gobierno orquesta la destrucción del opositor sensato, porqué no orquesta la reconstrucción de lo que el mismo degenera y desaparece.
Notas: Un pueblo muerto de hambre y resabiado no puede ser juez ni soberano. Es como hablar de los políticos si sabemos que la política es el arte de engañar. Edgar Sanabria Becerra
Las cafeterías escolares
He escuchado en varias emisoras de Bucaramanga una polémica sobre la contratación y venta de los alimentos que adquieren todos los colegios de Bucaramanga para el consumo de sus alumnos; es un negocio productivo y rentable para el proponente, más de 40 mil millones al año y unos pocos recursos para las personas que preparan estos alimentos. Pero de estos hay un proponente que se satisface con gran avaricia y quien cobra un porcentaje sobre las ventas a cada cafetería que vende sus alimentos en el colegio.
El problema está en el despido de más de 300 personas que elaboran estos alimentos. Extraña que se modifique al proponente que maneja a todas la cafeterías escolares y se le de 'el contratico' a otro particular que no es de Bucaramanga. Todo esto se debe a la negligencia de los concejales que aprueban acuerdos que dan facultades al alcalde para que contrate con quien quiera.
Todos aprueban a pupitrazo y en las madrugadas perjudicando a los ciudadanos bumangueses. ¿Cuándo caeremos en cuenta que nos siguen pisoteando y engañando. Lo peor es que seguimos creyendo en ellos, porque más de uno lleva 3, 4 y hasta 5 periodos reinando y siguen felices de la risa y equivocándose,
Luis Francisco Silva Pérez
Glorias municipales.
He estado tres veces en Matanza, y en todas ellas me he demorado tan solo medio día. Estos fueron los motivos de mis visitas.
Habiendo sido designado en alguna ocasión por el H. Tribunal Superior de Bucaramanga como Juez Municipal, antes de aceptar el cargo y posesionarme de él, viajé un viernes a Matanza con el objeto de conocer la población, me gustó el lugar. Tranquilo, gentes amables, clima agradable. Era imposible arrendar casa y llevarme a mi esposa, pues ella se desempeñaba como profesora en un colegio de Bucaramanga. Resolví no aceptar el empleo.
La segunda vez que estuve en Matanza lo hice por invitación de su Alcalde, el señor Hugo Mantilla Correa. Esta es la historia:
Habiendo yo publicado una novela de mi autoría titulada 'Aguas subterráneas', ganadora de un concurso, Hugo Mantilla me pidió cincuenta ejemplares. Según sus instrucciones, yo debía llevar los libros, los cuales serían distribuidos en un acto especial. Así lo hice. Llevé los libros a la Alcaldía, Hugo Mantilla me los pagó, y esperamos a que llegara la gente. Primero llegó el Cura, después los concejales acompañados del personero y el tesorero, y por último distinguidos caballeros llevando del brazo a elegantes y sonrientes damas. Se llenó la Alcaldía.
Hubo floridos discursos. Hugo Mantilla, por medio de un Decreto, me declaró visitante ilustre. Me puso una medalla con una cinta verde al cuello, y me largó un cartón en donde se me nombraba como Miembro de Número de la Academia Bolivariana de Historia. A continuación se sirvió un suculento almuerzo en un restaurante cercano. A las tres de la tarde abandoné la población, cargado de honores y lleno de gloria.
Volví dos años después a Matanza y nadie me saludó, pasé completamente desapercibido. La gloria me había abandonado.
Nota: Estoy dispuesto a pagar diez millones de pesos a la persona que me ayude a recuperar la gloria perdida. Es en serio. El dinero ya está consignado en un banco de la ciudad. Por favor ayúdenme. Sin gloria no puedo vivir.
Guillermo Reyes Jurado.
Y dale con el mínimo
A título personal, el salario mínimo no me alcanza para comer y menos si lo hago en restaurantes VIP donde nos sirven el mismo corrientazo pero en varios platicos y con mesera de librea y corbatín a bordo. El salario integral es de casi un millón e igual para al servicio doméstico, por esa yo soy mi fiel servidora. "De todas las desgracias ninguna hay superior a la esclavitud" Vargas Vila.
Graciela de Salcedo










