En un país del tercer mundo cuyo nombre es de fácil recordación, Locombia, un ministro malhumorado quiso congratularse con sus discípulos y les prometió construir 100.000 casas y entregarlas gratis a los más pobres, a los desplazados y a los que en un futuro le pudieran colaborar con los voticos.
Publicado por: José Miguel Ortega C.
La idea era fantástica desde todo punto de vista, pero era solo parte de la ficción que se vive en Locombia.
Las realidades son otras. Un pequeño ejemplo fue lo ocurrido hace ya más de un año en un bello pueblo llamado Gramalote, que por causas naturales desapareció de la noche a la mañana dejando 300 familias desplazadas y sin casa. Hubo noticia, grandes titulares y las promesas de reubicación y hasta la fecha, no ha pasado nada.
Ministro, las 300 casas son menos del 1% de las 100.000 que usted promete construir y no las ha podido hacer el gobierno en dos años. ¿Cuándo construirá entonces las 100.000 que plantea? Tardaría entonces 16 años en construirlas o sea, 4 mandatos consecutivos.
Ahora, los recursos como siempre dicen los políticos de turno, están asegurados. Pero asegurados para ellos, saldrán del pueblo porque ¿de dónde más? Para construir las casas, clavémosle otro impuesto a la gasolina, el IVA a la canasta familiar, subamos los peajes, creemos nuevos impuestos y estampillas, total en Locombia casi nadie protesta.
¿Por qué en lugar de tanto caramelo, no comienza con realidades? Termine los planes de vivienda que ya existen en cada departamento, (entre ellos Gramalote), financie el 50% del costo de la vivienda y podrá favorecer al doble de los colombianos más necesitados (lo regalado no se aprecia) y plantee una realidad de acuerdo con los recursos existentes.











