Si Usted percibe que su candidato elegido resultó ser una persona sin autoridad, permisiva, subordinada, inepta frente al cargo, sin ideas, promotora de corrupción y tráfico de influencias, burócrata, pésima ejecutora de la gestión pública.
Publicado por: Gonzalo Pabón Durán
Que ahora desconoce a sus electores y sus necesidades, etc., fue porque muy seguramente Usted optó por la maligna costumbre de seleccionar a su aspirante por el valor del voto.
Lo más probable fue que su selección y su voto estuvo ligado a la prebenda, a las ilusas promesas de campaña, a la recomendación política de funcionarios públicos amenazados, a su apariencia física con sonrisa socarrona, a su habilidad para hacer trucos, a las tres tejas que entregó a la Junta Comunal, al plato de lechona, a la canasta de cerveza y al tamal, a la gorra y la camiseta desteñidas por el cinismo y la falta de decencia.
Por consecuencia lógica, ese es el valor de un elegido cuando no se analizan sus cualidades personales, su trayectoria, su círculo de influencia, su hoja de vida en cargos públicos y privados, su seriedad, su pulcritud, su estabilidad familiar, el aprecio por su terruño, su carácter para tomar decisiones y su postura de rechazo frente a los actos de corrupción. ¿Será simple coincidencia?









