Para quienes por alguna razón no ingresan al estadio o no conocen de los detalles internos de nuestro equipo de fútbol, Atlético Bucaramanga, un partido contra el América de Cali en nuestro estadio, es un hecho de especiales características financieras y deportivas.
Publicado por: Gonzalo Pabón Durán
De ese partido se nutre vigorosamente la economía del club local, pero igual los pobres ingresos de familias que viven de vender gaseosas, agua, helados, churros, chicharrones, camisetas, gorras, banderas, manillas, comidas alrededor del estadio, transportadores y de paso, reúne en sana armonía a entre 18.000 y 20,000 aficionados que disfrutarían de un gran espectáculo futbolero.
Ante la suspensión del ingreso de aficionados al estadio ordenada por la Dimayor, el club búcaro contaba con el recurso legal de la apelación; la norma se suspendería y el partido se podría haber jugado con ingreso del público; Pero en ese punto apareció el Comité de Gestión de Riesgo de Bucaramanga integrado por representantes locales, seguramente santandereanos, del Cuerpo de Bomberos, Policía Nacional y Secretaría del Interior Municipal, y tomaron la determinación de que dicho partido se jugara a puerta cerrada.
¿Usted cree amigo lector, que esto hubiera sucedido así, en Medellín, Cali o en cualquier otra ciudad del país?
En conclusión, la sana recreación de miles de aficionados se frustró por la “fortaleza bastarda” de 5 o 10 desadaptados y la falta de “fortaleza gallarda” de 3 dirigentes coterráneos nuestros.









