Bucaramanga se desarrolló desde los años cuarenta y hasta principios de este siglo, por el sistema de Valorización, casi la totalidad de las obras se hicieron con estos recursos.
Desde que se creó la Fundación PARTICIPAR en 1994 el criterio fundamental ha sido motivar la participación ciudadana, que la Constitución Política de 1991 acogió como pilar fundamental de la democracia, pero para ello es necesario que los debates sobre temas públicos sean rigurosos, con la mayor información posible, con seriedad y profundidad.
La democracia participativa requiere elevar el nivel de los debates, porque de nada sirve tener herramientas de participación, si quienes las usan no conocen ni profundizan en los temas, lo cual lleva al peligroso populismo, que no es otra cosa que engañar al ciudadano común con planteamientos fantásticos, mentirosos e irrealizables, populismo que nos ha llevado a una sociedad en la cual exigimos todos los derechos, pero evitamos nuestras responsabilidades y deberes.
El Gobierno Nacional, en palabras del Presidente y de su Ministra de Transporte María Constanza García, han planteado de manera clara que no hay recursos suficientes para todas las necesidades de infraestructura y por ello la necesidad de financiar las obras públicas por el sistema de valorización, tema ya bien estudiado y consolidado, que cumplió un siglo, desde la Ley 25 de 1921.
Bucaramanga se desarrolló desde los años cuarenta y hasta principios de este siglo, por el sistema de Valorización, casi la totalidad de las obras se hicieron con estos recursos, que se frenaron por los errores en varios proyectos que no es el caso de describirlos, pero fueron hechos que han debido servir para corregir el modelo y no para acabar con este sistema a nivel departamental, metropolitano y municipal.
Es necesario profundizar en el tema, principalmente los concejales y diputados quienes tienen la facultad de definirlas y los alcaldes y gobernadores, de proponerlas. Dos artículos recientes plantean interesantes posiciones en defensa de la Valorización, la columna de Mauricio Cabrera Galvis del domingo 25 en Vanguardia y otra de la Ministra de Infraestructura, María Costanza García en El Tiempo del martes 27, con criterios claros positivos y complementarios.
Como lo plantea el doctor Cabrera, hay tres fuentes de recursos para hacer las obras públicas: que las paguen los usuarios por medio de peaje; que las financie el Gobierno que somos todos y no alcanzan los recursos o que aporten los beneficiarios de los predios por el gravamen de valorización. Una justa y equitativa proporción de las tres fuentes, es la real solución para dar respuesta a esas enormes inversiones que se requieren en infraestructura.
En Santander hay varias obras indispensables que han sido claramente expuestas en el Plan de Desarrollo Departamental y en los municipales, que sólo se podrán realizar si existe este justa y equitativa contribución. La Valorización es el mejor bisturí para hacer las cirugías del desarrollo, pero que requiere de manejo de especialistas, o ese bisturí se convierte en un arma peligrosa.











