En las zonas urbanas, la moto ocupa el segundo lugar en preferencias de transporte hacia lugares de trabajo, después de caminar.
Nos muestran las cifras de Tránsito que hoy el verdadero sistema de transporte masivo de los colombianos, particularmente en Bucaramanga, es la moto. Casi todas las ciudades del país, inclusive aquellas que por su clima lluvioso, inseguridad y caos vial, son hostiles a este sistema, viven la misma realidad: las motos han desplazado a todos los demás sistemas de transporte.
Revisando el estudio de la ANDI de septiembre pasado, “LAS MOTOCICLETAS EN COLOMBIA: Aliadas del Desarrollo del País” se puede comprobar que el cambio en las dos últimas décadas ha sido radical. En julio de 2024, llegamos en Colombia a 11.609.028 motocicletas registradas, el 61,94% del parque automotor vehicular nacional, con 12 ensambladoras que producen en el 93,35% de las motos, sólo el 6,65% son importadas.
El perfil del motociclista: un 91% de estratos 1, 2 y 3, con ingresos de menos de tres salarios mínimos S.M.M.L., con un nivel de escolaridad 41% técnicos, 27% bachilleres y un 30% universitario. Las mujeres son el 38% de los compradores de motos y el 27,2% de los hogares colombianos posee al menos una motocicleta. En las zonas urbanas, la moto ocupa el segundo lugar en preferencias de transporte hacia lugares de trabajo, después de caminar.
La Ley 767 de 2002 Código Nacional de Tránsito es obsoleta y no refleja la realidad actual. Cuando el Congreso la aprobó había sólo 1.276.481 motos que representaban el 36,41% del parque automotor, hoy hay nueve veces más, las 11.609.028 motos representan el 61.94%. Es decir, una legislación hecha para unas minorías (36,41%) y que hoy 22 años después, se aplica a las mayorías ( 61,94%), en una realidad totalmente diferente.
En Santander ruedan 528.835 motocicleta, el cuarto departamento en número, después de Cundinamarca (con Bogotá), Antioquia y Valle del Cauca. La seguridad es realmente preocupante, en los quince años que llevamos con estadísticas en Bucaramanga, en 2024 sólo entre enero y septiembre, llegamos a la cifra récord de 71 fallecidos en accidentes de moto, son tragedias familiares y de toda la sociedad, por cuanto son mayoritariamente personas entre 25 y 45 años, ciudadanos en pleno proceso de producción y con décadas más de potencialidad de trabajo.
En resumen, la normatividad vigente del Código de Tránsito de 2002 en relación con las motos, Capítulo V, Artículos 94, 95 y 96, nadie la está cumpliendo, es obsoleta y no hay interés en aplicarla ni en modificarla. En Bucaramanga, me lo confirmaba un concejal, aparte de unos pocos recursos para educación cívica, en la cual uno de sus muchos capítulos es el respeto de las señales de tránsito y el manejo de conductores y peatones, las autoridades no afrontan esta realidad. No existe un estudio serio, ni hay una política clara sobre el tema. Los ciudadanos esperamos que se enfrente este delicado tema y se logre detener ese desangre de cientos de jóvenes productivos y de todos los ciudadanos sufriendo este caos.












