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Martes 12 de mayo de 2026 - 01:00 AM

Esta tarde vi llover

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Me gusta ver llover a través de los cristales de una ventana, ojalá desde un piso alto y con una temperatura agradable. Una lluvia prolongada disminuye el efecto de la luz solar, que, unido al sonido constante, pareciera actuar sobre nuestro sistema nervioso.

El efecto es idiosincrático, es decir, en individuos distintos produce reacciones diferentes. En algunos induce reflexión, descanso mental y creatividad; en otros, los invade la melancolía, la tristeza o incluso la apatía. No es lo mismo ver y escuchar llover bajo techo y en un ambiente protegido que estar bajo la lluvia, a la intemperie, en un entorno de calor o frío extremos, situación, por cierto, indeseable.

Me intriga la inspiración que genera en músicos y poetas, también el uso que directores de cine hacen de la lluvia para generar emociones en el espectador. Frédéric Chopin y Claude Debussy, con sus obras para piano Preludio Gota de lluvia y Jardines bajo la lluvia, nos regalaron dos piezas para conmovernos al escuchar de manera perfecta el sonido de las gotas al caer. Curioseando sobre el tema, me encontré con el artículo de Nicholas Makris, del Massachusetts Institute of Technology, quien afirma que las semillas de las plantas pueden “oír” el sonido de las gotas de lluvia mediante unas estructuras celulares llamadas estatolitos, dado que una gota genera mayores ondas sonoras bajo el agua, pues esta es más densa que el aire.

Esta propiedad de la inteligencia vegetal podría inducir decisiones que favorezcan la supervivencia de las semillas. En los humanos, que estamos compuestos en un 70 % de agua, esto podría explicar el efecto de la lluvia sobre nuestros estados emocionales. Llover nos evoca recuerdos asociados a estímulos sensoriales como el olor a tierra mojada, las experiencias bajo la lluvia y su sonido. También es cierto que, en los países con estaciones, la falta de luz solar se asocia con depresión o tristeza desencadenada en invierno, del mismo modo que se presenta en temporadas de lluvias prolongadas.

¡Que llueva! Siempre y cuando la vieja esté en la cueva, los pajaritos canten… y no genere inundaciones ni deslizamientos de tierra.

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