Si alguien tiene miles de anécdotas y además divertidas en su dilatado paso por el fútbol, es el pereirano Edgar de Jesús Ospina Echeverri, quien vivió desde niño en Cartago, Valle del Cauca.
Algún día, Edgar ‘Peinadito’ Ospina, su asistente técnico José ‘Chepe’ Torres y el preparador físico Martín Quintero estaban en territorio peruano dirigiendo al Sport Huancayo y antes de arrancar la temporada con el onceno que representa al departamento de Junín, decidieron ir a la casa de un brujo para que les dijera cómo iba a salir la temporada que se avecinaba. Al llegar a la casa del hechicero andino tocaron varias veces y el nigromante dijo desde adentro: “¿quién es?” ‘Peinadito’ volteó a mirar a sus asistentes y les dijo: ¿cómo así que quién es, luego este hijueputa no es brujo? Vámonos para donde otro, porque este es un farsante”.
Si alguien tiene miles de anécdotas y además divertidas en su dilatado paso por el fútbol, es el pereirano Edgar de Jesús Ospina Echeverri, quien vivió desde niño en Cartago, Valle del Cauca. El hijo de don Juan y doña Lucila estudió en el Colegio Nacional Académico; como un dato curioso fue alumno del plantel durante todas sus etapas, luego profesor de Educación Física y posteriormente rector de la institución. Este simpático caminante del fútbol fue bautizado como el ‘peinadito’ Ospina por el maestro Iván Mejía durante un clásico entre Santa Fe y Millonarios hace 42 años. Se graduó como preparador físico en Cali, arrancó su carrera en el Quindío en 1980 y luego volvió en 1987. Vio morir al técnico argentino Norberto Claudio Bautista en un entrenamiento cuando un infarto fulminante lo sorprendió ante el asombro de todos los jugadores.
Fernando ‘Pecoso’ Castro asume el comando en reemplazo de Bautista; una tarde el Quindío se jugaba la clasificación al octogonal y el rival se le vino encima al equipo ‘cuyabro’; ‘Pecoso’ miró al banco y le dijo al ‘Peinadito’ que armara una pelea para parar el partido y de paso que le pegara. El pereirano sacó la mano y tumbó al manizalita; a la supuesta bronca llegaron jugadores de ambos equipos, los árbitros, hubo empujones, expulsados y al final el Quindío ganó el partido. Ya en el hotel, ‘Pecoso’ le reclamó y le dijo: “Vení Edgar, yo te dije que me pegaras, pero no tan duro hijueputa”. Ospina dejó la preparación física; empezó a dirigir equipos en Perú y Ecuador, llegando a convertirse en el entrenador de instituciones tan emblemáticas como Alianza Lima, Universitario de Deportes y Liga Deportiva Universitaria de Quito. Aterrizó en el Atlético Bucaramanga en el año 2000 y no le fue bien, pero eso sí, la pasó de maravilla; si no me creen, pregúntenle al ‘profe’ Juan Manuel González.
En el 2001 me encontraba en Arequipa acompañando a la selección Colombia sub 17 en la cual estaban Falcao y Víctor Montaño entre otros. Yo trabajaba en Caracol junto a Pepe Dick Martínez, Carlos Riaño, Pedro León Londoño; estaban los colegas de RCN Carlos Giraldo, Zé María Yepes, Liliana Salazar y su camarógrafo; nos hospedamos en el hotel Jerusalén y Colombia también se alojaba allí. Una noche cualquiera se apareció ‘Peinadito’ con ‘Chepe’ Torres y traían varias botellas de coñac y whisky en su maleta. Saludó al técnico del seleccionado, el vallecaucano Julio Valdivieso y luego nos metimos en la gigantesca habitación de otra caja de música como el médico Gustavo Portela; entre coñac y whisky llegaron las carcajadas y anécdotas de este loco genial, cuando de repente tocaron la puerta. Era un ejecutivo limeño a quien no dejábamos dormir. Cuando el tipo, hincha de Alianza Lima vio a Edgar, gritó: “profe, haberlo dicho antes, usted es mi ídolo”. Se metió a su habitación, sacó unas botellas y se puso a chupar con nosotros. En el 2004, durante la Copa América de Perú caminé con él por las calles de Lima y era imposible. Lo saludaban de todos lados; ‘Peinadito’ sé que vas a dirigir al Ayacucho, no vayas a buscar al brujo, ¡es un farsante!












