Son tantos los factores y tan poca la atención que se da al Centro, que ni la Policía, ni Tránsito, ni la Administración Municipal intentan ya controlarlo. Los comerciantes formales no ven soluciones y están resignados, no se ve interés en asociarse para desarrollar programas de seguridad y mejoramiento urbano.
Hasta los años noventa los lotes y locales del Centro eran más costosos que los de Cabecera del Llano y ni comparación con los de Cañaveral, zona comercial que apenas nacía, así lo mostraban los estudios de valores del suelo de los años ochenta, con información de avaladores, inmobiliarios y constructores. Hoy la proporción es inversa por diversos factores, el principal la inseguridad del Centro, que además de ahuyentar clientes limita el horario. Los centros comerciales con parqueaderos, corredores amplios, orden y seguridad, abren hasta las 10:00 p.m., mientras el Centro cierra a las 7:00 p.m. A lo anterior se suma el desorden urbano, la invasión del escaso espacio público, no sólo por vendedores ambulantes, también locales que ocupan andenes con mercancía, carros y motos que no respetan ningún espacio libre.
Son tantos los factores y tan poca la atención que se da al Centro, que ni la Policía, ni Tránsito, ni la Administración Municipal intentan ya controlarlo. Los comerciantes formales no ven soluciones y están resignados, no se ve interés en asociarse para desarrollar programas de seguridad y mejoramiento urbano.
Lo anterior requiere que la Administración Municipal emprenda una serie de inversiones, algunas por valorización y otras mediante alianzas público privadas, por cuanto los recursos propios del Estado nunca alcanzan, inversión en obras que le den un sacudón urbano a esta zona venida a menos, iniciando con las ya aprobadas por el Concejo Municipal en el Plan de Ordenamiento Territorial. Veamos las fundamentales:
Las ampliaciones viales de la Carrera 18 y 22, vías norte-sur que atraviesan todo el Centro, los barrios Antonia Santos, Bolívar, La Concordia y otras zonas de alta influencia comercial, facilitarían la movilidad de toda la meseta y generarán un importante impacto de renovación.
El desarrollo del lote del Pabellón de Carnes de San Mateo, Calle 34 Carrera 16 de propiedad del Municipio, requiere de una enorme inversión que no tiene hoy el Municipio, pero es viable desarrollarlo mediante una Alianza Público Privada -APP-, sistema que ha tenido buenos resultados en otras ciudades. Este inmueble, posiblemente el más valioso de la zona central, lleva más de tres décadas de abandono y su desarrollo contribuiría a la recuperación de la deteriorada zona de influencia del Centro Metropolitano de Mercadeo.
Otro proyecto de impacto, los 18 “Parques de Bolsillo” aprobados por el Concejo en el artículo 178, del POT, que daría al Centro servicios urbanos indispensables, como baños públicos, juegos infantiles, parqueo de motos, árboles y espacios libres.
Reconocemos que administraciones anteriores iniciaron obras, hoy terminándose, puntuales en la zona fundacional y administrativa, alrededor del Centro Cívico, parque García Rovira y Plaza Luis Carlos Galán, que recuperarán esta zona, pero el Centro requiere muchas otras inversiones.












