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Columnistas
Domingo 13 de julio de 2025 - 01:00 AM

Cuando los datos no se viralizan

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La percepción de inseguridad en el área metropolitana de Bucaramanga es indiscutible y está construida por elementos tanto objetivos como subjetivos. Los datos la respaldan: en 2024 se registraron 2.722 casos de violencia interpersonal, 236 homicidios y más de 9.600 hurtos a personas. No es que nada suceda, más aún si tenemos en consideración que estas cifras, aunque oficiales, enfrentan limitaciones importantes: subregistro por falta de denuncias, desconfianza en el sistema de justicia, denuncias falsas o inconsistencias en los registros institucionales. Aun así, los datos son lo mejor que tenemos para entender el problema y tomar decisiones.

Pero hay algo más que explica por qué sentimos que la inseguridad “cada vez está peor”: la forma como circula la información. Vivimos en un entorno saturado de contenidos. Un video de un hecho violento se vuelve viral, se replica durante días por medios de comunicación y redes sociales, dejando una huella emocional difícil de borrar. Este tipo de contenido genera además mayor interés, tráfico, demanda y por tanto, es amplificado por el algoritmo que prioriza el contenido más impactante. Mientras tanto, los datos pasan de largo. No hacen “clic”. No generan reacción.

¿Qué muestran las cifras? Para tres indicadores clave en materia de seguridad, los datos señalan que el AMB logró en 2024 disminuir la violencia interpersonal (-15%) y los hurtos (-29%); mientras los homicidios aumentaron (+13%) jalonados por Girón, Floridablanca y Piedecuesta. En el caso de Bucaramanga, este fue el único municipio que logró una disminución en los tres indicadores y continúa por esta senda en los primeros cinco meses de 2025.

Esto no es para celebrar ni bajar la guardia. Reconocer avances, sin caer en triunfalismos ni negacionismos, es clave para exigir con responsabilidad. La seguridad sigue siendo un reto estructural que exige acción metropolitana, justicia eficiente, prevención y mejor planeación territorial. Sin embargo, alimentar una narrativa sin contrastarla con los datos puede debilitar la confianza, erosionar los esfuerzos institucionales y dar lugar a soluciones simplistas que no atacan las raíces del problema. Necesitamos dejar de construir relatos solo con titulares y emociones. Si bien la seguridad no puede medirse únicamente con estas cifras, tampoco puede ignorarse la evidencia disponible.

En tiempos de sobreinformación, es necesario fortalecer una conversación pública basada en la evidencia, que reconozca tanto los avances como los desafíos. La seguridad no se mejora solo con datos, pero tampoco sin ellos.

Por ello, este miércoles 16 de julio, Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos publicará un Informe Especial sobre Seguridad y Convivencia 2025. Les invito a leerlo, a cuestionarlo, a compartirlo. El debate sobre la seguridad nos compete a toda la ciudadanía.

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