Publicidad

Columnistas
Lunes 27 de octubre de 2025 - 01:00 AM

Independencia

Compartir

Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con “autonomía” de sus entidades territoriales. En la práctica, el diseño es unitario-descentralizado en norma, pero centralista en funcionamiento por la dependencia fiscal y política frente a la Nación. No se trata de distanciarnos del país, sino de fortalecer la región para servir mejor al país. La autonomía no niega la Nación, la potencia.

La generación de valor (PIB) está concentrada en las principales regiones del país y, de manera inversa, su dependencia de la Nación para invertir en infraestructura vial. Todas las regiones dependen en algún grado de la Nación para financiar proyectos interregionales de infraestructura vial; es decir, en promedio un porcentaje de las inversiones es financiado por la Nación: de manera estimativa, Bogotá D.C. entre un 10 y 25%; Antioquia entre 30 y 45%; Atlántico y Caribe urbano entre 45 y 65%; Santander entre 50 y 70%; Cauca y Pacífico interior entre 70 y 85%; y regiones como Chocó, Amazonía o Guajira, superior al 85%.

En Santander, con una dependencia media-alta, tenemos un reto. Como lo hemos visto en las últimas décadas, tenemos una infraestructura precaria. Esto se vuelve un círculo vicioso: a pesar de nuestra capacidad, nuestra gente y nuestra perseverancia, ser competitivos será cada vez más complejo.

Es imperativo aumentar nuestra independencia y autosuficiencia. El único camino es la unión genuina de esfuerzos en procura de nuestra región, entendiendo que al fortalecer nuestra región (económica y socialmente) fortalecemos a Colombia.

Tres acciones que pueden sumar:

1. Priorizar proyectos estratégicos; concentrarnos en unos pocos proyectos para que nuestra capacidad financiera sea suficiente para culminarlos (con máximo apoyo posible de la Nación) y, uno por uno, ejecutarlos. Tener muchos frentes es tener incapacidad en todos.

2. Promover una campaña de inversión en la región, con incentivos departamentales o municipales que fomenten nuevas empresas, mientras creamos las ventajas que por sí solas justifiquen a Santander como foco competitivo; y

3. Promover un movimiento político y cívico regional, con santandereanos que se concentren en los intereses regionales. No tiene sentido que Santander sea parte de todos los partidos políticos pero irrelevante en todos, sin peso real en las políticas nacionales. Si sumamos unidos los votos de Santander en Senado, Cámara de Representantes y Presidencia, hacemos una diferencia grande. Pero, lamentablemente, el porcentaje de votos santandereanos por candidatos de otras regiones es mayoritario, y la gestión de esos nacionales nunca ha sido correspondida. Me pregunto por qué no votamos de manera determinada por candidatos santandereanos y punto.

Está bien que seamos bravos y ahorradores; pero seamos unidos y protectores de lo nuestro. Somos, en efecto, los forjadores de un mundo nuevo de paz y fe.

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día