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Jueves 04 de diciembre de 2025 - 01:00 AM

El silencio no es consentimiento

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En el pasado mes de octubre Francia adoptó una propuesta de ley que redefine la violación y las agresiones sexuales como “actos sexuales no consentidos”; esta “ley del consentimiento” mejora la justicia en caso de violencias sexuales.

Se precisa así que el silencio o la ausencia de reacción no representan ni acuerdo ni aprobación y que, si la persona no dice nada no es que esté de acuerdo, sino que está aterrorizada y paralizada de miedo. Muy diferente es el consentimiento expresado. Así la justicia tiene en cuenta la realidad de las víctimas de agresión sexual, a menudo interpretada luego a favor del agresor (“quien calla otorga”)

Legalmente ya no se presume que el cuerpo de las mujeres este siempre dispuesto, e investigaciones y juicio tienen que centrarse en el comportamiento del acusado más que en el de la víctima. Es el acusado que tiene que demostrar que la víctima había expresado su acuerdo y manifestado su consentimiento, sin que él haya aprovechado - o provocado – una situación de vulnerabilidad o relación de poder que distorsionaran el eventual consentimiento.

En Colombia, según el artículo 1502 del Código civil consentir “significa que la voluntad expresada debe reflejar realmente la intención de la persona, sin ningún tipo de vicio”. Por tanto, en cuanto a relaciones sexuales, el consentimiento es cuando una persona dice “sí” a actividades sexuales de manera clara, segura y libre. Además, se descarta esta posibilidad para menores de 14 años; por tanto, cualquier acto sexual con niños, niñas y adolescentes menores de 14 años se considera violencia sexual y es un delito.

Reconocida la importancia del consentimiento expresado, se advierte que su ausencia conlleva la judicialización de una relación sexual como delito de violencia, abuso sexual y violación.

Toda relación sexual no explícitamente consentida es un acto de abuso y violencia. Y en este contexto el adagio “quien calla otorga” se quedó anacrónico. Ceder no es consentir, el miedo paralizante no es consentimiento; el silencio no es permisivo. Además, la expresión “el que calla parece consentir” basada en el antiguo derecho romano se refería a que el silencio ante una acusación era considerado una forma de declaración de culpabilidad.

Así las cosas, los médicos y otros profesionales de la salud pueden seguir respetando el juramento de Hipócrates, pero olvidarse de la expresión de Eurípides. En estos días vuelve el tema de las violencias sexuales cometidas en ámbito medical con la denuncia de los abusos sexuales y violencias infligidas por un médico ginecólogo, entonces vinculado a una IPS. Ocasión para reafirmar que quedarse quieta, silenciosa y pasiva no es consentir; esa “parálisis” es reconocida como mecanismo de defensa psicológico y de protección mental ante una agresión. No resistir, rendirse son formas de defensa.

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