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Jueves 15 de enero de 2026 - 01:00 AM

Turistear en Santander y más

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En octubre del año pasado recibí la visita de tres miembros de mi familia francesa, dos adultos mayores y su nieto a punto de cumplir 10 años. Por razones de tiempo decidimos quedarnos en Santander. Consideramos innecesario encartarnos con vuelos no directos y costosos para volver a las playas de Cartagena que ya no son ni tan hermosas ni tan atractivas y, si bien la ciudad histórica sigue interesante y linda, también está permeada por los problemas sociales de una urbe vendida al turismo y dura para sus habitantes de a pie.

En fin, pasando por el tradicional Google complementado por el “voz a voz” de las amistades, escogimos tres lugares. Volver a Barichara era ineludible, también que el niño conociera la Mesa de los Santos con su vista al cañón del Chicamocha. Y, lo mejor de lo mejor, conocer lo que es un páramo, ecosistema único y muy genuino de Colombia. Los abuelos ya habían conocido Barichara y La Mesa hacía 13 y 7 años.

No sufrimos del estado de las vías de Santander que tienen tan mala fama, a veces bien merecida. Los peajes no nos arruinaron porque fue en la época de “barreras levantadas”, y si uno de los carros nos dejó tirados en la carretera no fue por culpa del camino sino del carro. Confirmamos así la prudente exigencia de viajar “en caravana” aún sea de dos carros, y no en solitarios. Andar con amistades confirmadas duplica el placer y refuerza la seguridad.

Quedarnos en Barichara un par de días fue un gran placer que agradecemos a nuestra amiga Claudia Pérez defensora del ambiente y profunda enamorada y respetuosa de este “pueblito más lindo de Colombia”. Esta persona y su familia, capaz de no construir un terreno y de limitar la construcción en otro para proteger una cañada y preservar un bosque y reserva natural, tiene que enfrentarse a un citadino con plata quien pretende construir un tercer piso a una casa genuina en una calle típica de un pueblo declarado patrimonio cultural de Colombia. Lo grave es que ese nuevo dueño haya obtenido los permisos necesarios. Demandable y condenable … Barichara va mal, sacrificando la población al turismo y el turismo al dinero.

La Mesa de los Santos es ya casi un barrio de Bucaramanga. Los paisajes siguen magníficos, las caminatas variadas. Pero, las moscas sobran y la construcción prolifera sin control aparente. Abuelos y nieto disfrutaron y le agradecemos también a la familia Pérez; el “jardín de Nacho” es un lugar privilegiado, en armonía con la naturaleza; “compendio” de flora local, deleite para los ojos y oídos.

La visita tan esperada al Páramo merece un espacio del que ya no dispone esta columna, que queda excepcionalmente “en continuará”.

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