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Jueves 29 de enero de 2026 - 01:00 AM

Conocer algunos ecosistemas del páramo

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Excepcionalmente, mi columna anterior quedó en “continuará”, y de “Turistear en Santander” quedó pendiente la salida al páramo de Santurbán y Mutiscua (Norte de Santander)

La visita al páramo fue un descubrimiento total; el frío, la fauna, la flora, la altura. Los paisajes totalmente novedosos para mi familia europea, tan grandiosos y excepcionales también para sus acompañantes, santandereanos de raíces o de adopción.

En Berlín, acudimos a los servicios de Emiliano Salazar, presentado por Vanguardia unas semanas antes. Comprobamos con agrado la veracidad de la generosa presentación que este diario hacía de él: joven quien ama a su territorio y disfruta dándolo a conocer y entender, para respetarlo y saberlo disfrutar. Por ende, Emiliano quiere fomentar un turismo para disfrutar, conocer, entender, amar y respetar el entorno y sus habitantes. No es tarea fácil. Él lleva unos diez años en este oficio - y otros porque hay que comer todos los días - y apenas ahora siente que puede ser sostenible.

Caminar entre lagunas a casi 4000 metros de altitud fue un buen esfuerzo siempre alentado por Emiliano, y un deleite total para ojos y oídos. Los conocimientos de Emiliano y sus explicaciones lo gradúan de pedagogo. Caminatas en el páramo son clases vivenciales de biología e historia, de solidaridad, pruebas de esfuerzo físico, y apoyo a la región.

Terminamos el tour por una visita a Mutiscua, después de pernoctar en el alojamiento rural ecológico Shambalá, donde Edwin Navas hizo lo posible para atendernos y satisfacer deseos de europeos algo sorprendidos por la precariedad del lugar, que para la colombiana que me volví era simplemente sencillez. Después de una noche en la casa campesina, Edwin nos acompañó en una caminada a una laguna antiguamente sagrada, momento de senderismo accesible a todos/as y con comentarios y explicaciones que muestran el amor por su territorio, además del deseo y la capacidad de transmitir sus conocimientos obrando por un turismo amable con el entorno y su gente. También se entendió lo difícil que es para la gente local montar una infraestructura turística atractiva y sostenible. Shambalá tiene carencias, pero su dueño es un libro abierto de historia local y de ecología aplicada; es el amable autor de un jardín original, lleno de humor, florecido y colorido.

Terminamos bebiendo un chocolate caliente en Mutiscua con sus escarpas llenas de hortalizas; entre la agricultura tradicional y la “orgánica sin pesticidas”, más amable con la salud de los colombianos y conforme a las exigencias internacionales.

Para esta hazaña en altitud contratamos a la buseta de don Isaías, conductor confirmado, quien disfrutó de las caminatas a las lagunas con sus paisajes de una emocionante belleza. ¿Cómo no luchar por preservarlos, entendiendo además sus funciones?

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