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Jueves 12 de marzo de 2026 - 01:00 AM

Las mujeres en los procesos electorales

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Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer dedicado a los derechos de las mujeres trabajadoras, pasó de agache por la jornada electoral. En Bucaramanga y otras ciudades del país, la tradicional marcha se trasladó al día siguiente o anterior. Además, las actividades conmemorativas y de apoyo a los derechos de las mujeres durarán todo el mes. Este año se hace énfasis en las mujeres cuidadoras de la vida, quienes pasan la mayor parte de sus vidas cuidando a personas que no pueden valerse por sí mismas (infantes, enfermos, familiares viejos, hijos/as con alguna discapacidad grave…)

En Colombia desde el año 1954 las mujeres tienen derecho a votar. Así adquirieron la ciudadanía completa sin que esta implique una real y total igualdad con los ciudadanos varones. Sin embargo, este logro dio una mayor participación y representación política para las mujeres, con aumento progresivo de su participación en alcaldías, gobernaciones y el Congreso. Aún así, los estudios confirman brechas entre hombres y mujeres en los procesos electorales; a nivel de participación, postulaciones y curules obtenidas.

Según resultados del pasado domingo: de siete representantes a la Cámara por Santander, ni una mujer. Conforme al conteo preliminar, de 102 senadores solo 31 son mujeres (más o menos el 30%). Aun la presencia femenina haya crecido, la paridad sigue como agenda pendiente.

Para Cuestión Pública, en alianza con Fundación Heinrich Böll Stiftung, la poca representación de las mujeres en las contiendas electorales no es por falta de candidatas sino por exceso de barreras. El muro que obstaculiza el rumbo de las mujeres al Senado se edifica con “menor acceso a financiación, violencia política y una carga desigual de cuidados que condiciona su participación”. Candidatas hay. Hay mujeres motivadas y preparadas para asumir cargos públicos y “el Senado no es masculino por falta de mujeres. Es masculino porque las reglas del juego siguen diseñadas para quienes nunca tuvieron que pedir permiso para ejercer poder”.

“Cuestión Pública Feminista consultó a siete candidatas de diferentes partidos y la mayoría coincidió en que una de las dificultades más significativas a la hora de hacer política es la doble carga relacionada con el cuidado del hogar”. “Mientras sus colegas hombres pueden dedicarse a tiempo completo a sus campañas, muchas candidatas deben hacer campaña y, además, cumplir con actividades del cuidado del hogar. Según un informe del DANE (2021), mientras una mujer dedica en promedio 19,7 horas semanales a estas tareas, los hombres sólo dedican 6,7 horas”. Lo cual genera una sobrecarga también para las mujeres que participan en política.

Para una real paridad política hombres/mujeres, es necesario una redistribución de las tareas del cuidado y una decidida corresponsabilidad para las actividades domésticas.

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